Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 8 Julio, 2011


Dentro de un mismo esquema táctico, finalmente vimos lo que queríamos ver.
Costa Rica jugó con dos delanteros: Joel Campbell y Josué Martínez y juntó a Diego Madrigal y a Heiner Mora con la línea de ataque y no con la línea defensiva.
¡Aplausos para La Volpe!
Cuando el argentino nos anunció una Costa Rica más arriesgada en ofensiva para el partido contra Bolivia, preparó estas variantes, le cumplieron, Costa Rica triunfó y en la victoria vence la estrategia del entrenador.
Don Ricardo manifestaba en Jujuy, ante las críticas por el poco poder ofensivo de la Selección, que no se trata de alinear a cuatro delanteros, porque… ¿quién les da la pelota? Tiene razón.
Pero nadie le está pidiendo que forme con cuatro delanteros.
Lo que se quería era ver más volumen de ataque; más asociaciones en ataque; para no ver tan desamparados y solitarios a Saborío y a Campbell en Copa Oro y Copa América respectivamente y esto, lo sabemos, no se logra formando con cuatro delanteros, sino juntando a los medios ofensivos, con la línea de metralla que siempre se puede ver mejor con dos hombres que con uno.
Con solo el hecho de que Josué juegue por Chiqui Brenes, se puede tener más presencia ofensiva. El morado es delantero nato; el brumoso aunque goleador, no es jugador de área; no tiene potencia física ni estatura para serlo y tiende más al mediocampo.
Contra Bolivia, vimos una Costa Rica más incisiva por el sector izquierdo del ataque, en mucho, porque Diego Madrigal no se abrió, ni se escondió en la franja, sino que jugó mucho más pegado a Guzmán y a Campbell.
Quien repase nuestros comentarios, desde la Copa Oro, notara la insistencia para que La Volpe uniera más a sus hombres en ofensiva; que Ruiz y Bolaños se juntaran con Saborío; que Marco Ureña fuera titular con Sabo. Urgen más piernas en posiciones de ataque.
Ayer las vimos.
Sinceramente no esperaba un partido tan agradable de parte de Costa Rica; la zona defensiva amarró a la delantera verde, Leonel Moreira no tuvo trabajo y esta vez los actores fueron los hombres de ataque. El Oscar para Campbell: ¡qué partidazo!
Bien por Josué que abrió la cuenta (se le perdonan sus yerros); Madrigal hizo lo suyo en la inicial; “Cusuco” lo complementó en la segunda parte; muy bien Heiner y Guzmán, empujando en lugar de tapando.
La clasificación está abierta y el serio “bigotón” finalmente sonrió.

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