Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 11 Enero, 2011


Aunque estamos claros de que el triunfo de la Universidad de Costa Rica ante Pérez Zeledón podría considerarse conforme se desarrolle el campeonato como un simple “alegrón de burro” para los celestes, un término dicharachero que ojalá don Abel Pacheco nos pueda contar dónde se origina en su agradable columna de este mismo periódico, no deja de ser un enorme golpe de efecto que propinan los estudiantes apenas en el inicio del curso.
La victoria de la Universidad, combinada con el empate de Limón ante Santos y sobre todo la derrota de Puntarenas en su patio ante Herediano, puso a la Academia a solo siete puntos por debajo de estos dos equipos porteños y decimos a solo, porque no es una ventaja considerable dado el amplio camino que falta.

Apenas con este primer triunfo en el primer juego del certamen, los estudiantes meten en el radar de su plan de vuelo no a uno, sino a dos equipos, que están a la vista y que no presentan signos vitales que hagan pensar en una pronta recuperación.
Limón ya se aproxima a su partido número 20 desde que ascendió a la primera división, sin mostrar la alegría, productividad y efectividad de juego que lució en la categoría inferior. No ha podido Ronald Mora hacer que sus discípulos jueguen con la misma soltura que lo hicieron en la temporada en que lograron el ascenso.
Limón no se ha soltado.
El caso de Puntarenas parece más grave; en el receso el cuadro chuchequero no se reforzó; tampoco pudo o quiso fichar a un director técnico cotizado y le entregó el barco a su admirado ex futbolista Alfredo Contreras, obligado y contra las cuerdas a dar crédito al dicho de que más sabe el diablo por viejo, que por diablo (otro trabajito para don Abel).
A la distancia todo hace suponer que el Puerto es un club que vaga a la deriva y al vaivén de sus olas cercanas, es notorio que no tiene plata y que su mecenas, doña Alejandra Ordóñez hace milagros, mujer ordenada al fin, para que alcancen las cuentas y que rinda el salario.
En este sentido, este par de equipos que la UCR tiene en la mira y que debe cazar en los 15 partidos que faltan del campeonato (45 puntos en disputa), no pasan precisamente sus mejores momentos, de manera que don Iván Mraz y sus pupilos tienen derecho a ilusionarse y a trabajar fuerte por el milagro. El domingo la U juega contra Limón.
¿Cuál celeste no se atraganta ante este compromiso?

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