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Jueves, 22 de agosto de 2019



NOTA DE TANO


NOTA TANO

Gaetano Pandolfo [email protected] | Martes 21 septiembre, 2010



¿Debe Ricardo La Volpe convocar a Walter Centeno para el partido amistoso de la Selección Nacional contra Perú?
Si le hacen la pregunta a Tano, responde que sí.
No recuerdo haber escuchado a Centeno renunciar a la Selección Nacional. Si lo dijo, pues sobra este comentario.
Estuvimos de acuerdo con que Ronald González descartara la presencia del Paté para su serie de partidos amistosos, donde el técnico mundialista de Egipto iniciaba una nueva etapa con una mezcla de jugadores casi juveniles, que venían precisamente de conquistar el cuarto lugar en el Mundial de las pirámides y futbolistas de edad intermedia, algunos que jugaron la eliminatoria y otras caras más frescas.
Desde luego que hubo algunos colados, caso de Douglas Sequeira, intocable en las formaciones de Ronald hasta que se lesionó en Panamá y en esa agrupación no cabía Centeno.
Me parece recordar que el “Carasucia” González fue muy sincero y más o menos dio a entender que había que formar un nuevo grupo con miras al mundial de Brasil 2014, donde, indirectamente no cabía el Paté Centeno, ni varios de sus compañeros de generación, por razones básicamente de edad.
Lo que sucedió es que después de la larga serie de partidos amistosos que se jugaron bajo el mando técnico de Ronald, con un solo triunfo en Suiza, se hizo evidente que no surgió ni por asomo, un jugador con las características de Walter Centeno —y dejamos aparte su calidad—, en la cintura del seleccionado.
En el Mundial de Egipto se perfiló Diego Estrada como el eventual relevo del Paté en el equipo de todos. Buen futbolista, talentoso y creativo, lamentablemente no se consolidó en la titularidad del Alajuelense, y eso le bajó puntos para considerarlo el sustituto natural de Walter.
Otro mediocampista de buen fútbol es Michael Barrantes, sin embargo no es un 10 natural, como sí lo es Alvaro Sánchez.
Hay otros nombres en el escenario, pero la pura verdad es que mientras en el fútbol nacional no surja un jugador al que Costa Rica pueda depositarle con absoluta confianza la conducción del seleccionado, la lógica dicta retornarle la batuta a Centeno e ir con él, partido a partido, bajo la supervisión de La Volpe, hasta que el cuerpo aguante.
Escrita está la sentencia: no hay jugadores viejos ni jóvenes: hay jugadores buenos y malos que es diferente.

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