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Sábado 2 Julio, 2016

Alguien quiso inventar una bomba periodística deportiva y publicó que el presidente del Deportivo Saprissa, Juan Carlos Rojas recibe salario.
Esto era vox populi desde que asumió su cargo.


Horizonte Morado es una empresa y Juan Carlos Rojas, ni está pensionado ni cuenta con el capital de Florentino Pérez para ejercer sin sueldo.
La novedad es el monto de ese salario, que según lo expresó Joaquín “Cuty” Aguilar, exdirectivo del Monstruo en la aciaga etapa de Enrique Artiñano y socio minoritario del club, suma la bonita suma de $12 mil, sueldito que no se lo embolsa cualquiera.
Por ahí sale también pintado el gerente deportivo, Paulo César Wanchope, que según lo dicho por Aguilar se gana $8 mil cada 30 días.
Si la matemática no falla 12 más 8 suman 20, de manera que entre Rojas y Wanchope (según don Joaquín), se embolsan aproximadamente ¢11 millones cada mes, suma que el exdirigente morado considera alta.
El protagonismo de Juan Carlos Rojas en el Saprissa es notorio; él es la cara del club; es quien pone el pecho a las balas ante los medios de prensa cuando el barco se hunde y quien sonríe en cámaras cuando los títulos llegan. Trabaja a tiempo completo con el Deportivo Saprissa y merece que le paguen.
Ahora, el monto de su salario es un asunto interno del club, de sus directores y es tema privado. Si quienes conducen las riendas administrativas de Horizonte Morado consideran que don Juan Carlos merece ese salario o más, es guion doméstico.
“Saprissa no es un hobbie”, le respondió Rojas a Aguilar, recordándole cómo se manejó la institución en la era de Artiñano, con ocurrencias que costaron muy caro como la casa club, la ciudad deportiva, el hospital y decenas de etcéteras.
Consultados presidentes de otros clubes de nuestra primera división sobre el tema, la mayoría manifestó que ellos trabajan gratis para sus equipos, pero estuvieron de acuerdo que en el caso específico del Saprissa, un equipo con dueños, está bien que su presidente reciba un sueldo por sus funciones a tiempo completo con el equipo. Leyendo esas respuestas, sonrío al leer una específica de un jerarca al que no se le conoce oficio y que afirma que él no recibe ni necesita un salario.
¿Cómo se le multiplicarán los panes? Dichoso.