Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 18 Abril, 2015

Hace muchísimo rato que no asustan en la “Casa de los Sustos”.
Don Eduardo Li ahuyentó los fantasmas.
Después de habitar por largos años en las habitaciones de la residencia, épocas y tiempos tormentosos, los más recientes cuando las cúpulas las condujeron personajes polémicos y emotivos como Isaac Sasso, Fabio Garnier, Hermes Navarro y otros de menor perfil, los que asustaban se fueron.
Incluso, la famosa “Casa de los Sustos” que bautizó el colega Javier Rojas se cerró en La Sabana y se trasladó al Proyecto Gol, escenario donde Eduardo Li, quizá amparado en la paz y tranquilidad que transmite el enorme lago que lo adorna apaciguó el entorno.
La Federación Costarricense de Fútbol dejó de ser noticia y ese es el mayor logro de la gestión del señor Li, premiado esta semana en su carrera como dirigente del fútbol al ser escogido como el representante de la Concacaf ante doña FIFA.
Eduardo Li tiene la virtud de que concentra poder pero no lo monopoliza; delega poco pero le tiene confianza a un grupo de compañeros de directorio, pequeño pero leal y en esa esfera se mueve. Es ajeno a conflictos y desde luego que eventos como el Mundial de Fútbol en Brasil, donde el fútbol costarricense escribió una página épica, ayudan a mirar con buenos ojos su gestión.
El jerarca del fútbol nacional es un tipo agradable y amistoso, lo he tratado muy poco, pero lo suficiente para valorarlo como un dirigente que tiene la sabiduría de evitar conflictos innecesarios y no echar sal a las heridas cuando no hace falta.
Su presencia en FIFA le puede servir de mucho al fútbol costarricense para su desarrollo, para el mejoramiento de sus estructuras, para inyectar fondos que ayuden a remodelar instalaciones y a consolidar un sueño personal del señor Li, que es abrir más proyectos Gol en otros rincones de nuestro territorio.
En los años 50 y 60, el representante del fútbol tico en FIFA era don Ramón Coll Jaumet; eran otros tiempos y recuerdo que Moncho Coll hasta se pagaba los pasajes para asistir a los congresos de la entidad. Don Ramón, liguista de hueso colorado, fue un personaje del fútbol y del cine inolvidable.
Ya en los 90 le tocó el turno a don Chaco Sasso que llegó muy alto en el escalafón de FIFA, al punto de ocupar una merecida vicepresidencia. Todo el alboroto que en su momento causó la excitante participación de la Selección Nacional en el Mundial Italia 90 adornó la gestión de don Chaco.
Toca el turno ahora a don Eduardo Li.

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