Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 13 Enero, 2014

Cuando uno aprecia la facilidad con la que el Herediano le metió el segundo gol al Uruguay de Coronado, vemos a Yosimar Arias tomar el balón, filtrarlo a la corrida de Dave Myrie por la derecha, el carrilero que con potencia sobrepasa la marca isidreña, penetra al área y cruza atrás el “pase de la muerte”, para que el mismo Yosimar cierre a la red, una acción por cierto repetida por el Team durante todo el campeonato, cabe la pregunta de ¿cómo este equipo no pudo armar ni siquiera algo semejante en dos partidos completos frente a la Liga?
De los otros dos goles ni hablamos pues tuvo razón Carlos Watson en tirar la gorra al suelo, desesperado, impotente y frustrado por la inocencia de sus defensores, sorprendidos en un saque de banda y en un tiro de esquina por Olman Vargas y Francisco Calvo, a pesar de que el Uruguay cuenta con una de las retaguardias más altas del campeonato.
Pero me impresionó con qué facilidad Yosimar montó la acción de su gol y me remití a los dos juegos de la final tan comentados y analizados, para concluir de que si en dos partidos completos y en media hora extra, los discípulos de Marvin Solano no pudieron tejer ni una sola jugada similar a la de esta anotación, algún merito —digo yo—, tuvieron que tener Óscar Ramírez y sus discípulos.


Cambio de tema: ojo con el Uruguay de Coronado.
Si no se refuerza en zona de ataque, va a ser rebasado por Limón y Belén y va a viajar a la segunda división. Este equipo se puede derrumbar ahora que lo abandonó Paulo César Wanchope. Le toca a Carlos Watson montar el trabajo de su vida, apelar a todos sus conocimientos y sabiduría futbolísticos para hallar la fórmula de que este equipo sobreviva. Sin Ricardo González y sin Marvin Angulo, dos líderes de la formación estelar, el cuadro luce ayuno de liderazgo dentro del campo, la defensa desconcentrada y poco o nada de peso en ataque. Quedan 21 partidos, parecen muchos pero el descenso ronda y Belén ya avisó temprano que está listo y dispuesto a no ser el que se suba a ese fatídico vuelo.
La caída del Saprissa, humillante por lo acontecido en el juego, será tema de análisis durante la semana. Horizonte Morado está obligado a meter la cabeza en el congelador y que Jeaustin Campos empiece a ganarse su salario bien temprano porque con los flechazos de los guerreros, sin duda que hay exceso de trabajo en Tibás.

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