Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Martes 13 Agosto, 2013

Tano… ¿porqué usted es fanático de los Indios de Cleveland?, me preguntan con curiosidad.
Y respondo.
Yo soy seguidor de los Indios por Rocky Colavito.
Cuando estaba en la escuela y en los primeros años del colegio, antes de que explotara a finales de la década 1950-1960 la tremenda rivalidad entre Yanquis y Dodgers, el apellido Colavito fue el primero que escuché de un beisbolista de sangre italiana jugando en Grandes Ligas.
Claro que había más, sobre todo en la organización de los Yanquis, repleta de ítalo-americanos habitantes de la Gran Manzana, por ejemplo Joe Di Maggio por citar a uno de los colosos, pero a mí se me quedó grabado Rocky Colavito y “por su culpa” soy Indio hasta la muerte.
Cuento esto porque el sábado pasado, Colavito cumplió 80 años y fue invitado por los Indios a hacer el saque de honor en el juego con los Angelinos y en la página oficial del club, se publicaron fotos de Rocky y un artículo que personalmente me conmovió, me lanzó al pasado y me movió las entrañas.
Yo estaba sacando mi bachillerato en el Colegio Los Ángeles en 1960 y recuerdo perfectamente como si fuera hoy, la conmoción que me produjo el fatídico comercio que envió esa temporada a Rocky Colavito de los Indios a los Tigres de Detroit.
La ciudad de Cleveland se estremeció con este canje que trajo a la Tribu al mejor bateador de los felinos, Harvey Kuenn, pero que a Colavito no le llegaba ni a la rodilla.
Los fanáticos de la Tribu, niños y adultos consideraron este comercio como una afrenta y se habla desde entonces que vender a Colavito fue la maldición que le cayó al club, que nunca más volvió a ganar una Serie Mundial, después de que estuvo en ella seis años antes en 1954.
Agrega la nota que “si eres un fan de los Indios de cualquier edad, lo más probable es que el nombre de Colavito todavía enciende una chispa en tu corazón después de tanto tiempo, ya sea que lo viste jugar personalmente o simplemente escuchar los cuentos chinos acerca de su prodigioso poder y el impacto de ese malogrado intercambio”.
Totalmente cierto; como Indio se los aseguro.
El sábado, la organización de los Indios le ofreció a Colavito un almuerzo de cumpleaños en el Progressive Field, y además, miles de seguidores recibieron como obsequio una placa conmemorativa con el nombre e imagen de este jardinero, de cuya historia y transferencia escribiremos mañana.

[email protected]