Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 26 Diciembre, 2017

En el escándalo Venegas, solo Morsink habló con verdad

Kurt Morsink y Johan Venegas actuaron como dos legítimos profesionales.
Apoyo total a las manifestaciones públicas del agente del futbolista:
"yo me metí a este negocio por plata; mi único interés es que mis representados ganen más dinero y doy la vida por ello.
Me importa un carajo lo que piensen los equipos y los aficionados. Me interesa el bienestar de mi representado".
Así se habla, directo y al grano, en este negocio del fútbol.
También, Venegas fue muy profesional en sus primeras declaraciones, dos segundos después de que estalló el escándalo. No atacó a nadie y defendió los intereses profesionales y los económicos de su familia para explicar la firma de su nuevo contrato.
Cualquier profesional que se precie de serlo en toda actividad humana, tendría que actuar y decidir exactamente igual que Venegas, cuando le ponen de frente un contrato mejor al que pensaba firmar con anterioridad.
Lo ético y lo moral reservémoslo para las causas emocionales; aquí estamos hablando de un negocio y punto.
Un equipo me va a pagar equis cantidad y otro me sube la oferta. Mando el romanticismo a la basura y acepto la oferta que dará más beneficio a mis seres queridos.
Ahora y como se ha comentado hasta la saciedad, de ser ciertas las molestias y supuestas exigencias de Venegas a la dirigencia del Alajuelense, en el caso de la firma de Jonathan McDonald y los futbolistas hondureños que llegan al club, de inmediato, al instante, sin dudar un segundo, Fernando Ocampo, jerarca del club, debió rechazar "el chantaje" de su futuro futbolista y ponerlo de patitas en la calle.
Si lo dicho por Ocampo es cierto y Venegas dijo lo que dijo, darle 24 horas más de tiempo para que firmara con el León, fue error de la dirigencia eriza.
Si eso fue así, se bajaron los pantalones previo a que llegara "la traición".
Quienes seguimos el béisbol de las Grandes Ligas, a cada rato vemos a un beisbolista defender el uniforme de un equipo el martes a las nueve de la noche y al día siguiente al mediodía está vestido con otros colores. Su agente ni le preguntó si deseaba el cambio. Tema económico y se acabó.
Entonces y lo reitero, en este escándalo mediático que explotó cuando se conoció el fichaje de Venegas por el Saprissa, el único que habló consecuentemente con el suceso fue el agente del jugador, Kurt Morsink.
En la industria del fútbol, la ética se reserva para otros menesteres y lo del amor y la moral, dejémoslo para las causas benéficas.

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