Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 4 Agosto, 2009



Si don Oscar Arias decide nombrarme presidente del Banco Central y este país sufre un descalabro económico, hay dos responsables del desastre.
El Presidente por nombrarme y entregarle la economía del país a un profesional del periodismo que medio sabe escribir, pero desconoce que dos más dos son cuatro y no 22, y desde luego quien acepta el cargo, sabedor de su desconocimiento de la materia.
La profunda crisis que atraviesa el Club Sport Herediano, tiene una gran responsable: la propietaria del club, doña Roxie Blen, tan repleta de buenas intenciones como de desconocimiento de lo que se trata, a la hora de presidir un club de fútbol.
Y desde luego, son también responsables de los pésimos resultados que obtiene hoy el Herediano, el par de escuderos de doña Roxie, los señores Jorge Blen y Carlos Salas que, metidos en un estadio y con un micrófono por delante, se aprecian y lo que es peor, se sienten —los olfatea la gente—, más perdidos que Tano presidiendo la directiva del Banco Central.
Con todo respeto, porque se nota que todo lo hacen de muy buena fe, desde que Salas y Blen irrumpieron como noveles dirigentes de un club de fútbol, no los hemos escuchado decir algo que tenga lógica; algún argumento convincente; opiniones razonadas; respaldadas por hechos reales; consecuentes.
Desde el primer minuto en que la señora Blen los metió en el estadio Eladio Rosabal; este par de señores; buenísimos, decentes, honestos, simpáticos, no han pegado una en fichajes, contrataciones, desinscripciones y en momentos claves para la vida útil de la institución. Lo que deciden y más lo que dicen, congela al más pintado.
Para nombrar a Wanchope; para cesarlo; para escoger a Ronald Mora, para despedirlo; los administradores del Herediano han presentado a la opinión pública una argumentación que raya en lo risible, porque no hay forma de amarrarla con algo que sostenga un miligramo de lógica.
Cuando uno escucha a los señores Salas y Blen esgrimir las razones que han tenido para hacer lo que han hecho, a nivel de los cuerpos técnicos del club, de verdad que no se sabe si reír, o llorar.
Cómo no captaron, siendo heredianos de cepa, que la pérdida del título con Liberia Mía fue traumática; los seguidores del equipo vivieron una noche de pesadilla; inolvidable por lo dolorosa. Y cómo dejan en casa, al máximo responsable futbolístico de aquel desaguisado, sin razonar, como sí lo hicieron miles de miles de aficionados del equipo, que toda Heredia estaba con las heridas abiertas y que un grano de sal que cayera sobre ellas, revolcaría y haría brotar de nuevo todo el dolor y frustración.
Y eso pasó; lo que no captó la dirigencia del Herediano por falta de capacidad, razón y lógica, se los actualizó el Cruz Azul, que, abrió heridas, activó rencores, atrajo frustraciones y la caldera explotó. Entonces, bien harían ambos en marcharse a casa.

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