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La llegada de diciembre borró el temor de la crisis económica y lanzó a muchos una vez más hacia las tradicionales compras navideñas

Navidad sigue siendo consumo

A pesar de la crisis económica, los costarricenses no pudieron cambiar el hábito tan arraigado de las compras navideñas. La Navidad, que es una celebración espiritual, trae consigo un regocijo que se refleja en lo comercial de un modo no superado por ningún otro momento del año.
Si bien es cierto en noviembre aún se pensaba que este año esas ventas estarían bajas porque la gente se mostraría cautelosa y quizás hasta guardando parte de su aguinaldo, parece que la llegada de diciembre borró los temores y quizás en muchos casos acabó también con la promesa de no seguir endeudándose mediante las tarjetas de crédito.
Los comercios han vivido un diciembre de compras como cualquier otro, informó una nota de este medio el jueves anterior. Representantes de reconocidos establecimientos comerciales así lo confirmaron.
El pago de aguinaldos, el espíritu navideño, el hábito de dejar las compras para el final, y sobre todo el aumento en las promociones y ofertas han sido los factores más influyentes en la activación de las ventas, de cara a los meses anteriores, según ese informe.
Otro factor, que desconocemos aún, podría ser el que eventualmente un porcentaje de quienes acostumbran viajar para comprar en el exterior no hayan salido y hayan hecho las compras de fin de año en el país.
Según parece, han seguido incentivando las ventas los convenios realizados entre el comercio y los emisores de tarjetas de crédito. Un dato que confirmaría que algunos costarricenses continúan utilizando este instrumento como forma de adquirir un préstamo a pesar de los altísimos intereses que deberán pagar.
La buena noticia de que se vean síntomas de reactivación de la economía en algunos sectores no debería sin embargo eliminar las enseñanzas que la crisis dejó. Las tarjetas de crédito, por ejemplo, si bien son un producto muy exitoso, podrían llevar a muchos a un endeudamiento mucho más allá de sus reales capacidades de pago y esto sí generaría un problema que debe prevenirse.
Ante la esperanza de un nuevo año que mejore las condiciones de la economía en general, no podemos olvidar que persisten problemas tan graves como el desempleo, uno de los peores saldos de la crisis que aún persiste.
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