Laura Fernández iniciará gestión en un entorno económico “exigente y marcado por factores adversos”
Crecimiento país será menor al proyectado por el Banco Central
La guerra entre Estados Unidos e Irán en Medio Oriente, la implementación de los aranceles por parte del presidente Donald Trump a todas las exportaciones a América y la apreciación del colón frente al dólar marcarán el inicio de la gestión de Laura Fernández como presidenta de Costa Rica, de acuerdo con Rodrigo Cubero, economista y expresidente del Banco Central.
Durante una charla en la Universidad Fidélitas, el experto destacó que Fernández comenzará su mandato “en un entorno económico exigente” y “marcado por factores internacionales adversos”.
Estos desequilibrios, según el experto, podrían limitar el crecimiento y la generación de empleo.
“El giro en la política económica de Estados Unidos hacia el proteccionismo, con el uso de aranceles, incentivos para repatriar empresas y restricciones migratorias, ha introducido incertidumbre en el comercio internacional y en los flujos de inversión, y esto ha generado confusión en mercados y decisiones empresariales”, dijo Cubero.
Pese a ello, con un crecimiento sostenido impulsado principalmente por las reinversiones, Costa Rica logró un récord en la inversión extranjera en 2025, al cerrar el año con una cifra histórica de $5.121 millones, según cifras del Banco Central de Costa Rica (BCCR).
A las decisiones proteccionistas hay que agregar el elevado precio del petróleo a nivel mundial, lo cual encarecerá costos de producción, transporte y fertilizantes.
En el caso de Costa Rica, está pendiente de aprobación y puesta en ejecución un alza de ¢122 por litro en la gasolina regular, ¢82 en la súper y ¢134 en el diésel.
De hecho, se espera que con la llegada de mayo y el nuevo gobierno comandado por Fernández, los costarricenses tendrán que hacerle frente a una fuerte alza en los combustibles que implicará un efecto dominó en toda la economía, ya que, al subir los combustibles, aumentan todos los bienes y servicios.
Esto, a su vez, generará inflación internacional y reducirá el margen de los bancos centrales para bajar tasas de interés, lo que incide en el crédito, el consumo y la inversión.
De hecho, el pasado 26 de marzo, y sin importar el llamado de varios sectores productivos para rebajar la Tasa de Política Monetaria (TPM), el Banco Central de Costa Rica decidió mantener la tasa en 3,25%.
La medida conservadora por parte del Banco Central permitirá que Costa Rica siga siendo un imán para el ingreso de dólares a la economía y, con ello, el tipo de cambio se mantendrá en niveles bajos.
“La decisión se basó, sobre todo, en la incertidumbre generada por el conflicto en Irán, lo cual impactó en los precios de materias primas como el petróleo”, indicó el Banco Central a finales de marzo.
La TPM es un índice de referencia que sirve a la banca pública y privada para establecer sus tasas de interés en los préstamos, por lo que, si la TPM es alta, los intereses a cobrar se mantendrán altos.
En este tema, Cubero señaló que la apreciación del colón ha sido resultado de una abundancia de dólares, asociada a la colonización de divisas por parte de empresas extranjeras y una política monetaria más restrictiva de lo necesario. Indicó que esta apreciación ha encarecido al país y ha afectado sectores como el turismo, la agricultura y los servicios.
De cara a los próximos años, considera que el tipo de cambio podría estabilizarse y, eventualmente, mostrar una ligera depreciación dentro de una banda estrecha, impulsado por factores como el aumento en los precios del petróleo, menores flujos de recursos externos y posibles efectos de la política económica estadounidense.
No obstante, advirtió que seguirán presentes fuerzas que presionan a la baja, como la entrada constante de divisas y la preferencia por un tipo de cambio bajo.
En el caso de Costa Rica, Cubero prevé un crecimiento positivo pero moderado, con una marcada diferencia entre sectores.
Señaló que el dinamismo continuará concentrado en las zonas francas, especialmente en manufactura avanzada como dispositivos médicos, mientras que el resto de la economía crecerá a un ritmo menor.
En el informe Perspectivas Económicas para las Américas, dado a conocer por el Fondo Monetario Internacional, el organismo multilateral señaló que la economía tica no crecerá 3,8% como calculó el Banco Central, sino tan solo 3,6%.
El efecto de la inflación, el costo energético y el impacto en el consumo a nivel mundial hacen prever un menor crecimiento mundial y del país.