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La habitación malvada

• El carisma de John Cusack es el eje de una película inquietante, basada en un cuento de Stephen King

1408
(1408)
Dirección: Mikael Hafstrom. Reparto: John Cusack, Samuel L. Jackson, Mary MacCormack, Tony Shalhoub. Duración: 1.44. Origen: EE.UU. 2007. Calificación: 7.

Tarde o temprano, todas las obras del conocido escritor norteamericano Stephen King llegan al cine. Ahora es el turno de “1408”, un cuento que contiene muchas analogías con otros trabajos del mismo autor, empezando por la clásica novela “El resplandor”. Aunque la originalidad no está entre sus méritos, la adaptación de “1408” se deja disfrutar en grande.
Durante un periodo en el que la crueldad y el sadismo gratuito se han adueñado del género de terror, debido al éxito de franquicias como “El juego del miedo” (Saw) y “Hostal”, he aquí un filme de estampa tradicional, que entretiene —y asusta— con la fuerza de una historia simple y bien contada.
Mike Enslin es un escritor en declive. Tras sufrir una tragedia personal, él se ha dedicado a redactar irónicas guías turísticas sobre casas embrujadas, donde puntualmente refuta sonados casos de actividades paranormales.
Un día, Enslin recibe una tarjeta postal anónima: alguien lo reta a visitar la habitación 1408 del Hotel Dolphin, en Nueva York. Aquí, supuestamente, 56 personas fallecieron por causas desconocidas. El gerente del hotel trata en vano de convencerlo de no hospedarse en esa habitación, pero Enslin amenaza con una demanda legal y por fin, obtiene la llave del enigmático lugar.
En el rol protagónico, John Cusack demuestra una vez más la solidez de su talento histriónico. Cusack no se limita a cambiar de expresión según las circunstancias, como lo haría cualquier actor; sino que interioriza sutilmente las facetas de su personaje, hasta otorgarle credibilidad y espesor psicológico. Su carisma es el eje de esta película inquietante, que funciona como un capítulo extendido de la legendaria teleserie “La dimensión desconocida”.
El largo prólogo sirve no solamente para describir al carácter central, sino también para crear un halo de misterio, que va aumentando conforme se acerca el momento de ingresar al fatídico cuarto. La construcción del suspenso es impecable, preparando el terreno para un escalofriante encuentro con lo extraño y lo inexplicable. De ahí en adelante, las emociones y los sobresaltos van y vienen con gran rapidez, como en una montaña rusa.
Aquí y allá, se detectan ciertos altibajos, pero en general, la narración se mantiene en un buen nivel, sin degenerar en lo chabacano, ni siquiera en la sección conclusiva, que resulta ambigua y curiosamente satisfactoria.
El cineasta de origen sueco Mikael Hafstrom, quien había dirigido la desastrosa “Descarrilados” (Derailed, 2005) se redime parcialmente con esta realización respetable, modesta pero eficaz.
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