En el mundo actual, ningún país puede aislarse y prosperar por sí solo. China ha propuesto la Iniciativa de Gobernanza Global, que convoca a la comunidad internacional a enfrentar los desafíos de manera conjunta mediante enfoques más justos, razonables e inclusivos.
El núcleo de la Iniciativa de Gobernanza Global es situar el bienestar de los pueblos como objetivo supremo y la cooperación de beneficio mutuo como principio fundamental, con el fin de impulsar la construcción de un mundo en el que todas las personas disfruten de paz, desarrollo, seguridad y dignidad.
El desarrollo constituye la aspiración más básica de todos los países y de cada persona a una vida mejor. Sin embargo, durante largo tiempo, miles de millones de personas no han logrado superar la brecha del desarrollo. La Iniciativa de Gobernanza Global aboga por volver a colocar el desarrollo en el centro de la agenda internacional y por apoyar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas. A través de la articulación de políticas, la integración de recursos y el fortalecimiento de capacidades, se busca que los países en desarrollo cuenten realmente con la capacidad de desarrollarse de manera autónoma.
La Iniciativa promueve un concepto de seguridad común, integral, cooperativo y sostenible, y subraya la resolución de controversias mediante el diálogo y no la confrontación, la cooperación y no el conflicto. Frente a desafíos de seguridad no tradicionales como el terrorismo, la crisis energética, el cambio climático y la salud pública, la Iniciativa llama a los países a incorporarse a redes de cooperación.
La inteligencia artificial, la computación cuántica y la biotecnología están transformando el mundo a una velocidad sin precedentes. No obstante, sin marcos normativos y éticos adecuados, también pueden generar riesgos e incluso daños. La Iniciativa de Gobernanza Global propone establecer un sistema de gobernanza científica y tecnológica abierto, justo e inclusivo; exhorta a prevenir la “hegemonía tecnológica” y el “colonialismo digital”; y promueve la reducción de la brecha digital, de modo que los avances tecnológicos no pertenezcan solo a unos pocos países o grupos, sino que se conviertan en un bien público que beneficie a toda la humanidad.
La diversidad no debe ser un motivo de confrontación, sino un recurso para la cooperación. La Iniciativa alienta el diálogo entre civilizaciones, el respeto a las tradiciones culturales y a las vías de desarrollo de los distintos países, para que la comprensión sustituya a los prejuicios y el intercambio a las barreras. En particular, subraya el papel singular de las mujeres, la juventud y las organizaciones sociales en la gobernanza global, de modo que esta no sea únicamente una “negociación de mesa” entre gobiernos, sino un “gran coro” en el que participe toda la humanidad.
La Iniciativa de Gobernanza Global respalda un sistema internacional con las Naciones Unidas como eje central y enfatiza que la reforma del sistema de gobernanza internacional debe reflejar una mayor representatividad y capacidad de expresión de los países en desarrollo, garantizando que cada nación ocupe el lugar que le corresponde en el escenario mundial.
La Iniciativa de Gobernanza Global aporta estabilidad a un mundo en constante cambio y abre nuevas posibilidades para que los países construyan juntos una comunidad de futuro compartido para la humanidad. En el camino del avance común no hay espectadores, solo compañeros de ruta. Unamos esfuerzos para hacer del mundo un lugar más pacífico, más bello, más justo y más sostenible.




































