Con los años, esa postura empezó a cambiar. No de un día para otro, sino a través de varios momentos en los que se encontró atascado en un problema, dudando de una decisión, o simplemente necesitando otra perspectiva que él solo no lograba ver. Y ahí, cuando más lo necesitaba, notó que no tenía a quién acudir. Había construido una carrera sólida, pero también un aislamiento silencioso que nadie le había advertido que estaba tejiendo.