Estudiantes de la UCR llevan un rover autónomo a competencia internacional de ingeniería aeroespacial
Representantes ticos son los únicos de Centroamérica
Un grupo de ocho estudiantes de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Costa Rica (UCR) participará en A Rocket Launch for International Student Satellite (ARLISS), una de las competencias de ingeniería aeroespacial estudiantil más prestigiosas del mundo.
Los costarricenses llevan un vehículo tipo rover que será lanzado en un cohete, descenderá en pleno desierto de Nevada y, de manera autónoma, deberá cumplir una misión en tierra.
La competencia se realiza esta semana, desde el 14 de septiembre, en el desierto de Black Rock, Nevada, Estados Unidos, y cuenta con la participación de más de 15 grupos provenientes de distintos países.
ARLISS nació en 1999 de la colaboración entre Stanford University, académicos de otras universidades y miembros de la Association of Experimental Rocketry of the Pacific (AeroPAC).
“Para nuestro equipo es un gran honor poder representar a la UCR y a Costa Rica en la competencia. ARLISS nos permite presentar el tipo de trabajo innovador que se desarrolla en la Universidad de Costa Rica y en el Grupo de Ingeniería Aeroespacial (GIA). Además, creemos que participar en estos espacios contribuye a visibilizar el potencial que existe en el país para desarrollar proyectos de alcance internacional”, señaló Frida Jiménez, una de las líderes de la delegación.
El equipo costarricense lleva por nombre “Jade” y es liderado por Sofía Múnera, quien, al igual que Jiménez, es estudiante de Ingeniería Mecánica.
Ambas lideran la delegación tica, conformada por Juan Esteban Giraldo Echeverry, Yosdeny Faubricio López Trejos, Andy Emmanuel Cruz Hernández, Isaac Bustamante Mora, Kiara Lynsue Rosales Monge y Jake Guevara Chavarría, estudiantes de las carreras de Ingeniería Mecánica, Eléctrica y Química de la UCR.
Para llegar a esta competencia, el equipo de estudiantes ha trabajado durante cerca de ocho meses en el diseño y construcción del proyecto Lázaro, que consiste en un vehículo autónomo de dos ruedas, ensamblado con piezas de aluminio y componentes fabricados mediante impresión 3D y programado mediante una placa de circuito impreso (PCB).
En la prueba final, el rover será lanzado y, una vez que descienda, deberá desplazarse por el terreno, transportar una bandera hasta una meta previamente establecida y colocarla de manera que permanezca en pie durante al menos un minuto.
La misión consiste en completar las cinco etapas sin errores: lanzamiento, despliegue, aterrizaje, navegación autónoma y misión artificial, y requiere integrar sensores, telemetría, programación y diseño mecánico.
“Lo más novedoso de nuestra propuesta no está en una sola pieza o mecanismo, sino en la forma integral en que desarrollamos Lázaro. En la parte mecánica, la estructura cuenta con elementos de alta resistencia para amortiguar el impacto del aterrizaje tras ser expulsado desde un cohete a alta velocidad. Además, integra un sistema electrónico robusto que garantiza la comunicación constante con la base en tierra”, explicó Sofía Múnera, líder del proyecto.
La experiencia permitirá a los estudiantes conocer el desempeño de su proyecto frente a propuestas desarrolladas por equipos de diferentes países.