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Lunes 25 Enero, 2010


Economía caótica: lecciones a partir de la crisis



Estamos iniciando 2010, atrás quedó la primera década del siglo XXI, la cual despedimos con la peor crisis económica desde los años treinta del siglo pasado y aunque es prematuro teorizar sobre las principales lecciones, para mirar las oportunidades del futuro deberíamos reconocer algunas tendencias posibles y probables de acuerdo con el comportamiento empírico de las mismas.
Producto de la crisis, ahora la economía está explorando nuevas referencias de estudio (las cuales ya se estaban analizando y se presentan como un camino alternativo de explicación y conocimiento). Por ejemplo, la neuroeconomía, muy ligada a la explicación de cómo toman decisiones los individuos de forma amplia, no solo considerando criterios económicos racionales que nos puede contribuir a entender como la necesidad de status es tan preponderante en los agentes económicos que prefieren utilizar el financiamiento (como la tarjeta de crédito), antes de aplicar la lógica económica de ajustar los gastos a sus ingresos cuando hay crisis.
La lección de la crisis económica, de forma general, es que esta nos apunta a un cambio en las tendencias de comportamiento y de toma de decisiones de los agentes económicos, por lo que las actividades de servicios financieros y las estrategias de promoción de compra con tarjeta de crédito estarían muy bien posicionadas desde el punto de vista empresarial.
Por el lado de las empresas, el uso de la economía de la complejidad permite encontrar una explicación y plantear una serie de estrategias de producción y venta efectivas, dentro de un ambiente de caos (una definición generalizada de crisis) donde es posible encontrar un sendero de crecimiento empresarial mediante tres factores de éxito: innovación, creación de valor y potencialización del capital intelectual y humano.
Por lo que la producción de bienes y servicios ligados a criterios de normas laborales y ambientales, innovadores, y a los que generen valor agregado al consumo del cliente muestra un alta tasa de crecimiento y ganancia en el futuro.
La crisis no solo significó que no es suficiente comprender la economía del conocimiento, sino su faceta dinámica y caótica, características preponderantes del comportamiento humano. El reto empírico consiste en descifrar las nuevas tendencias y mediante la toma de decisiones óptimas generar los mejores resultados posibles en un entorno post-crisis.


Universidad Nacional
Economista
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