Ecocardiografía fetal: una herramienta clave para la detección temprana de malformaciones cardiacas desde el embarazo
La ecocardiografía fetal es un estudio, por medio de ultrasonido, que permite ver con claridad el corazón del bebé
Por su capacidad para detectar malformaciones cardíacas en bebés en gestación, la ecocardiografía fetal es hoy en día un pilar fundamental en la medicina prenatal y es recomendado para toda mujer en etapa de embarazo.
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“Las malformaciones congénitas cardíacas son la principal causa de mortalidad neonatal, por lo que la ecocardiografía fetal se presenta como una aliada poderosa para la detección temprana de estas, ya que muchas de estas malformaciones pasan desapercibidas durante los controles prenatales convencionales, poniendo en riesgo la salud cardíaca de los recién nacidos”, explicó Alejandro Chinchilla, médico especialista en Ginecología y Obstetricia.
La ecocardiografía fetal es un estudio, por medio de ultrasonido, que permite ver con claridad el corazón del bebé. Se analiza desde dos puntos de vista, anatómico o estructural y funcional.
El estudio estructural permite ver todos los componentes del corazón, de hecho, las malformaciones estructurales son las más frecuentes.
La funcional hace referencia a cuando el corazón está estructuralmente bien, pero no está trabajando adecuadamente, y es ahí cuando los especialistas se abocan a detectar qué tipo de problema cardíaco congénito podría tener el bebé y cómo debe ser abordado.
Es recomendable que el estudio se realice entre las semanas 18 y 24 del embarazo, aunque en algunos casos se recomienda entre las semanas 11 y 14.
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“En el pasado, las malformaciones cardíacas en bebés a menudo se descubrían después del nacimiento, lo que llevaba a intervenciones médicas urgentes. Ahora, con la ecocardiografía fetal, podemos identificar anomalías en el desarrollo cardíaco y planificar el tratamiento necesario antes del parto", agregó el médico, quien además cuenta con una subespecialidad en medicina maternofetal.
Con la ecocardiografía fetal los médicos pueden detectar malformaciones como la comunicación interventricular, que son los conocidos soplos cardiacos, hasta problemas más complejos como la tetralogía de Fallot, las transposiciones de grandes vasos o la hipoplasia del ventrículo izquierdo.
De hecho, la detección temprana de estas condiciones es crucial, ya que algunas podrían llevar a complicaciones graves o incluso la muerte del bebé si no se abordan adecuadamente.
Sin embargo, aún persisten mitos en torno a la ecocardiografía fetal.
“Algunos pacientes temen la frecuencia de los estudios y los efectos en el bebé, por lo que es importante insistir en que los equipos con los que se realiza este examen están diseñados para no causar daño, no emiten radiación, sino sonido, lo que descarta cualquier preocupación en este sentido”, enfatizó Chinchilla.
La duración del examen puede ser de 30 a 40 minutos, es un proceso que no causa dolor en la paciente y no es invasivo.
Los equipos modernos brindan imágenes más nítidas y detalladas, permitiendo a los médicos identificar problemas congénitos con mayor precisión.
También es importante saber que el 90% de las malformaciones detectadas están en la población sana, es decir que no hay ningún antecedente familiar o hereditario vinculado.
“La ecocardiografía fetal es un recurso valioso en la medicina preventiva. La recomendación es clara: todas las embarazadas deberían considerar este estudio para asegurar un inicio de vida más saludable y seguro. La medicina evoluciona, y ahora tenemos la capacidad de explorar ese corazón, antes de que el bebé venga al mundo y en caso de ser necesario hacer abordajes oportunos”, finalizó Chinchilla.
Fuente: Alejandro Chinchilla, médico especialista en Ginecología y Obstetricia, perteneciente a la red médica de MediSmart