Costa Rica ante la epidemia silenciosa: obesidad, sobrepeso y falta de productividad
El sector privado debería de actuar con un esquema donde sus líderes den el ejemplo
La obesidad y el sobrepeso ya no son solo cifras estadísticas alarmantes: se están convirtiendo en una carga creciente sobre la salud pública, el sistema sanitario y la productividad nacional.
Enfermedades silenciosas como la diabetes, la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares proliferan, y cada día que pasa podría estar acentuando los costos de la seguridad social y económicos del país.
En Costa Rica, cerca del 35 % de los adultos vive con obesidad y alrededor del 70 % registra un índice de masa corporal (IMC) alto, que incluye el sobrepeso, según datos de autoridades de salud nacionales e internacionales.
En los niños de 6 a 12 años, el 34% presenta sobrepeso u obesidad, y en adolescentes de 13 a 19 años la cifra alcanza el 31%.
En cuanto a enfermedades asociadas, hace dos años unas 10.546 personas fueron diagnosticadas con diabetes mellitus. Se observa también una alta prevalencia de hipertensión y otras enfermedades cardiovasculares vinculadas al sobrepeso.
Productividad y costos económicos
El sobrepeso infantil anticipa una futura fuerza laboral menos saludable y productiva, lo que podría traducirse en mayores incapacidades, ausentismo, y reducción del rendimiento.
En cuanto al costo para el sistema de salud, aunque hay variaciones en las estimaciones, se han reportado cifras preocupantes en términos de gastos médicos y tratamientos asociados a condiciones crónicas derivadas de la obesidad.
Políticas recientes
En enero de 2025, se publicó el Decreto N° 44780-S, que declara la obesidad como “una enfermedad crónica de importancia de salud pública” e instaura la “Norma Nacional para la Atención Integral del Sobrepeso y Obesidad”, de cumplimiento obligatorio en servicios públicos, privados y mixtos.
Sin embargo, la puesta en práctica y el desarrollo de la misma, no es suficiente para aligerar la problemática.
Qué se hace en Japón: la Ley Metabo
Japón adoptó en 2008 la llamada Ley Metabo (o Ley de Medición del Metabolismo). Algunos puntos clave, fue la obligación anual para medir la circunferencia de la cintura en adultos de 40 a 74 años.
Si la medida excede ciertos umbrales (por ejemplo, alrededor de 85 cm para hombres, 90 cm para mujeres), se les ofrece orientación para mejorar hábitos.
Las sanciones no van dirigidas al individuo, sino a empresas y municipios que no fomenten el seguimiento de mejoras en salud, es decir que no implementen programas internos o apoyos adecuados para empleados que exceden esos valores.
Se trata de una política preventiva, con énfasis en la responsabilidad colectiva/institucional más que el castigo individual.
Ley Metabo actúa dentro de un marco legal ya establecido de prevención de enfermedades, con mandatos explícitos para empresas y gobiernos locales.
Costa Rica podría considerar incentivos regulatorios o sancionatorios para empresas que no promuevan hábitos saludables, en línea con lo que hace Japón.
“Involucrar al sector privado: empresas, aseguradoras, industria alimentaria; reglas claras, pero también apoyos para que puedan implementar cambios, y que exista una solución integral es necesario”, dijo el Dr. Christian Rivera, en un evento de La República junto a INCAE el pasado 24 de setiembre.
Medición y seguimiento
Hay estudios nacionales, encuestas, vigilancia epidemiológica. Sin embargo, no hay un requisito legal nacional uniforme de medir perímetro abdominal como en Japón.
Normas obligatorias para servicios de salud; programas de prevención; reconocimiento ético/social. Las empresas y municipios tienen responsabilidad directa de actuar si sus empleados superan los umbrales. Legislación para involucrar al sector privado, al lugar de trabajo, en la prevención activa; responsabilidad compartida.
“Para Costa Rica, el reto es ambicioso y no exento de dificultades, pero ya hay bases legales (el decreto que declara la obesidad como enfermedad) y datos que alertan la urgencia. Actuar ahora, implementar una estrategia integral de prevención y control, podría significar salvaguardar la salud, productividad y economía del país para las próximas décadas”, dijo Rivera.
Obstáculos y desafíos
Costa Rica podría ahorrar recursos significativamente si se reduce la incidencia de enfermedades relacionadas, liberando carga para la CCSS y otros organismos.
* Recursos disponibles para atención integral: nutrición, apoyo psicológico, seguimiento médico, no siempre accesibles de forma homogénea en todas las regiones del país.
* Hábitos sociales, culturas de alimentación, urbanismo (acceso a espacios para ejercicio físico) y barreras económicas para una alimentación saludable.
* Capacitación del personal de salud para detectar tempranamente, acompañar y tratar el sobrepeso-obesidad como enfermedad crónica.
* Necesidad de coordinación entre diferentes sectores: salud, educación, trabajo, urbanismo, transporte.