Costa Rica está en una situación crítica en temas de salud, y necesita con urgencia políticas públicas que ayuden a combatir el sobrepeso, la obesidad y las enfermedades crónicas.
Así lo advierte el Dr. Christian Rivera, médico cirujano reconstructivo y activista social, quien asegura que estos problemas ya están afectando la calidad de vida de la población y poniendo en riesgo las finanzas del país.
"La obesidad, el sobrepeso, la hipertensión y la diabetes ya no son fenómenos ajenos, son parte estructural de nuestra nueva normalidad y nos están robando salud, esperanza de vida y sostenibilidad financiera", dijo Rivera.
Esto resulta alarmante considerando que, más del 64% de los adultos costarricenses tienen sobrepeso y un 14% de los adolescentes son obesos, según datos recientes.
Estas cifras reflejan una crisis de salud pública que afecta a todas las edades y sectores de la población.
“En términos estrictamente económicos, la obesidad y el sobrepeso ya le costaban al país en 2019 cerca de $1.200 millones anuales, equivalentes al 1,9% del PIB nacional. Y esa cifra crece año tras año con el aumento de enfermedades crónicas, cirugías cardiovasculares, prescripciones médicas, incapacidades, ausentismo laboral y muertes tempranas”, agregó.
Costa Rica tiene el potencial de liderar en salud y bienestar a nivel global aprovechando su biodiversidad y clima, sin embargo, requiere decisiones políticas concretas y cambios estructurales profundos, según el especialista.
La implementación urgente de etiquetado frontal en alimentos, incentivos fiscales para productores saludables, y reformas educativas que promuevan hábitos nutricionales y actividad física desde temprana edad son algunas ideas.
Además, existe un potencial económico significativo en el turismo de salud, el wellness y la producción de alimentos orgánicos y funcionales, que el país puede aprovechar.
“Una Costa Rica más sana es una Costa Rica más productiva. Con menos ausentismo, menos enfermedades, mayor rendimiento laboral y menor carga en la seguridad social. No podemos promocionar ‘bienestar’ con niños prediabéticos, adultos hipertensos y ciudades donde moverse a pie es casi imposible. Esto no se trata de una moda, se trata de una decisión país. Costa Rica tiene la ventaja de anticiparse a un colapso evidente.”, finalizó Rivera.