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Jueves 4 Abril, 2013

La tarea para Costa Rica y Corea del Sur, es desarrollar la capacidad e inteligencia diplomática para prever o gestionar estos incidentes con sus vecinos del norte


Corea del Norte e Isla Portillos

En los últimos días el mundo ha visto con ojos de terror las amenazas de Corea del Norte hacia Corea del Sur y los Estados Unidos. Muchos se preguntan el porqué de esa actitud.
Una forma rápida de comprender el motivo de Pionyang es yuxtaponerlo a la invasión de Isla Portillos.


Aunque en dimensiones internacionales muy diferentes, ambos son mecanismos para medir la capacidad de respuesta diplomática de la contraparte, exacerbar el nacionalismo y posicionar al líder político del momento frente a la opinión pública de su país y del vecino.
La invasión nicaragüense a Isla Portillos se produjo a cinco meses de haber tomado posesión Laura Chinchilla como primera presidenta de Costa Rica. No es un conflicto nuevo porque ha ocupado la historia común de ambos países desde la época colonial. El último incidente tuvo lugar hace pocos años, cuando se solicitó a la Corte Internacional de Justicia hacer una interpretación sobre la soberanía y los derechos de navegación en el río San Juan.
Esta vez, la invasión fue incitada por Daniel Ortega quien buscaba exacerbar el nacionalismo nicaragüense y con esto favorecer su campaña presidencial para 2011, así como reposicionarse ante la opinión pública de su país. Un pueblo con un profundo arraigo a la soberanía territorial, cuya incitación pública genera réditos electorales.
Curiosamente la amenaza de Corea del Norte sobre atacar a su vecina del Sur e incluso bases militares de los Estados Unidos, se da a escasos dos meses de haber tomado posesión la primera mujer presidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye. Tampoco es la primera vez que Corea del Norte utiliza este recurso para promover la unidad nacional y mantener sus “enemigos” a raya. Aunque sí es la primera vez que el joven Kim Jong-un, quien hace año y medio está al mando del régimen autoritario de Corea del Norte, lidera este tipo de incidentes a gran escala para posicionarse a lo interno y externo de su país como un líder irreverente, siguiendo los pasos de su padre.
Aunque ambos conflictos tienen connotaciones internacionales muy diferentes, por la dimensión política entre ambas Coreas, y porque las maniobras de Pionyang incluyen la disuasión nuclear y despliegues militares a gran escala; ambos casos podrían tener en el fondo objetivos similares. Exacerbar el nacionalismo o la unidad nacional, probar la capacidad diplomática de la nueva administración y desviar las tensiones sobre la situación socioeconómica a lo interno del Estado.
Si bien por las razones abordadas la intimidación podría no escalar a un ataque nuclear de grandes proporciones, no hay que perderlo la vista.
Las amenazas de esta vez podrían derivar en una agresión militar, aunque de menor escala; como se dio en noviembre de 2010 a la Isla surcoreana de Yeonpyeong, en tiempos donde la tensión entre ambos países era similar a la actual.
La tarea para Costa Rica y Corea del Sur, es desarrollar la capacidad e inteligencia diplomática para prever o gestionar estos incidentes con sus vecinos del norte, que aunque muy diferentes en sus capacidades, parecieran seguir los mismos objetivos.

Estiven González Jiménez
Relaciones internacionales