Conectividad y educación digital deben ser prioridades técnicas para Costa Rica en 2026
Cerrar brechas de calidad, estabilidad y formación será clave para la equidad, la competitividad y el desarrollo nacional, advierte CPIC
La conectividad y la educación digital deben consolidarse como prioridades técnicas de Costa Rica en 2026, de acuerdo con la Comisión de Emprendimiento e Innovación del Colegio de Profesionales en Informática y Computación (CPIC).
Desde una mirada técnica, el país muestra niveles de cobertura aceptables en la Gran Área Metropolitana (GAM), pero mantiene brechas estructurales significativas en zonas rurales, territorios costeros y comunidades indígenas.
En estas regiones, el acceso a servicios de conectividad continúa siendo limitado, inestable o de baja calidad, lo que impacta de forma directa la equidad en el acceso a la educación, el empleo y los servicios digitales.
Bajo este escenario, el desafío ya no puede evaluarse solo por el nivel de cobertura, sino por la calidad real del servicio, su estabilidad y su capacidad para responder a las demandas actuales.
Cuando estas condiciones no se cumplen, la conectividad pierde su potencial como herramienta de desarrollo y se transforma en un factor que profundiza desigualdades existentes.
En este contexto, el Colegio considera indispensable revisar la ejecución y el uso efectivo de los fondos públicos destinados a proyectos de conectividad.
A ello se suma la necesidad de fortalecer los modelos de supervisión y evaluación de impacto, con el fin de asegurar que las inversiones realmente generen beneficios sostenibles en las comunidades donde se implementan.
“Desde las etapas iniciales, los proyectos deben considerar con mayor rigor las particularidades de cada zona e institución: clima, topografía, sistema eléctrico, infraestructura existente, capacidades del personal y variables socioeconómicas y culturales que inciden directamente en su éxito. Cada sitio requiere condiciones mínimas que garanticen una instalación y operación estables, así como alianzas estratégicas con actores clave, empresas eléctricas, ONG, asociaciones comunales y proveedores de Internet, que respalden estos esfuerzos”, dijo Mauricio Villalta, integrante de la comisión.
Para esto es importante entender la conectividad como un derecho habilitador y no como un lujo ni un servicio accesorio.
Contar con acceso a Internet estable y de calidad es hoy una condición indispensable para estudiar, trabajar, emprender y participar activamente en la economía digital.
Esta visión cobra especial relevancia en un país que busca mantener su competitividad y atractivo en sectores estratégicos como la tecnología, los servicios y la innovación.
El ámbito educativo también ocupa un lugar central en esta discusión. La Comisión advierte que la conectividad, por sí sola, no es suficiente si no se integra en una estrategia más amplia de transformación digital.
Esta debe incluir infraestructura adecuada, capacitación docente, alfabetización digital y contenidos pertinentes, capaces de responder a los contextos y necesidades de cada comunidad educativa.
La experiencia reciente ha evidenciado que el acceso desigual a Internet profundiza las brechas educativas y limita las oportunidades de miles de estudiantes, particularmente fuera de la GAM.
Cuando la conectividad es deficiente o inexistente, los procesos de aprendizaje se ven afectados y se amplía la distancia entre quienes pueden aprovechar las herramientas digitales y quienes quedan rezagados, según el CPIC.