¿Cómo remunerar de forma sostenible? Una inversión en reputación, talento y resiliencia
Antes el dinero lo era todo para una empresa y en la relación con el colaborador, o con los proveedores, esto ha cambiado…
La sostenibilidad dejó de ser un discurso aspiracional para convertirse en una variable estratégica que impacta directamente la forma en que se lidera, se crece y mantiene de forma ética una organización.
Participé en el primer encuentro CEO a CEO del año desarrollado por la Alianza Empresarial para el Desarrollo (AED), “Remuneración vinculada a la sostenibilidad: la prueba de fuego de una estrategia de sostenibilidad”, más de 45 directores-gerentes de empresas u organizaciones afiliadas nos reunimos por invitación de su presidente, Ramón Mendiola y su directora ejecutiva Aurelia Garrido, para abordar un tema que está redefiniendo la gobernanza corporativa.
El tema no fue elegido al azar. A partir de los resultados más recientes del Índice de Madurez en Sostenibilidad (IMS), herramienta desarrollada por AED que funciona como brújula para orientar y medir el avance empresarial en sostenibilidad, se evidenció que la remuneración vinculada a metas ASG sigue siendo uno de los ámbitos con mayor espacio de evolución dentro de las 5Rs que estructuran la Estrategia 2025–2030 de AED. El mensaje es claro: sin coherencia entre estrategia, métricas e incentivos, la sostenibilidad difícilmente trasciende el discurso y se convierte en gestión real.
Muy agradecido realmente por la explicación de la estrategia de negocio vinculada a la estrategia de sostenibilidad que tiene AED para impactar en Costa Rica y su sociedad, ambiente y gobernanza, y no solo pensando para las empresas alineadas a la alianza.
Las experiencias que expusieron Kattia Montero, Country Manager de Mastercard, Fernando Bonilla, CEO de Kornferry , Fabricio Soto, Country Managing Director de Accenture Costa Rica, y Centenario Costa Rica, fueron de gran valor.
Desde el inicio, la conversación giró en torno a una pregunta clave: ¿dónde y cómo incentivar a las organizaciones para que la sostenibilidad deje de ser un área aislada y se convierta en parte del ADN del negocio? Esto hasta llegar a las presentaciones sobre un cambio profundo en los sistemas de compensación.
Vincular la remuneración al cumplimiento de metas ambientales, sociales y de gobernanza ya no es una tendencia internacional distante; es, como se planteó, la verdadera prueba de coherencia de una estrategia sostenible.
Si la sostenibilidad no incide en los bonos, en los indicadores de desempeño y en las evaluaciones de liderazgo, difícilmente pasará de ser un informe anual bien diseñado.
Ya no se trata solo de ser el mejor vendedor, o el más eficaz en producir, hay otros puntos de importancia que las organizaciones deben modernizar en sus esquemas de pago a sus colaboradores e incluso proveedores.
Uno de los puntos más interesantes fue el impacto que genera una estrategia de compensación moderna en la cultura organizacional. No se trata únicamente de añadir métricas ESG a los KPIs tradicionales, sino de repensar qué comportamientos se reconocen y se premian. Se insistió en que los reconocimientos deben evolucionar: hoy más que nunca deben ser grupales, colaborativos, orientados a logros compartidos y no exclusivamente a resultados individuales.
La sostenibilidad, por definición, es sistémica. No se alcanza desde un escritorio ni desde una sola gerencia. Requiere trabajo transversal, coherencia interna y un sentido de propósito que conecte con las personas. En ese sentido, se destacó que la compensación debe diseñarse pensando en la motivación real de los equipos: crear expectativas adecuadas, fomentar la colaboración y reforzar el propósito de existir de la organización.
Me encantó el punto que expresó Kattia Montero, Country Manager de Mastercard; en otras palabras ella dijo: ya no basta con definir el “What” - hablando sobre qué metas puntuales en ocasiones siempre financieras se quieren lograr-. El verdadero diferencial está en el “How” - cómo se lidera, cómo se toman decisiones, cómo se integra la sostenibilidad en la operación diaria y cómo se cuida a la gente en el proceso-.
Pensar en las personas, en su sentido de pertenencia y en su motivación dejó de ser un componente “extra” para convertirse en un elemento estratégico.
El desafío planteado hoy es construir sistemas que sostengan simultáneamente lo financiero y el propósito. Empresas que generen rentabilidad, pero también impacto positivo medible; que remuneren resultados, pero también comportamientos alineados con valores; que entiendan que el desempeño sostenible no es un costo, sino una inversión en reputación, talento y resiliencia.
Salí del encuentro esperando que ya sea el próximo, convencido de que estamos ante un punto de inflexión.
Si la remuneración se convierte en el motor que alinee estrategia, cultura y propósito, la sostenibilidad dejará de ser un departamento y pasará a ser la forma en que hacemos empresa en Costa Rica.
Fabio Parreaguirre Gamboa
CEO La República