Código Tecno: Enseñanzas del colapso BlackBerry
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Enseñanzas del colapso BlackBerry
Cómo se produjo la paralización del servicio por tres días y los efectos que provocó en sus usuarios.

¿Y que pasaría si un día, de golpe, todos nos quedamos sin Internet? ¿Qué pasaría si ya no recibimos más e-mails ni podemos revisar qué están discutiendo nuestros contactos en Twitter y en Facebook? ¿Qué pasaría si de golpe no podemos chequear en una pantalla el horario de un vuelo o consultar precios de un producto, como ya estamos acostumbrados?
Sí, parece el argumento de una película hollywoodense, pero algo de esto vivieron una buena parte de los 70 millones de usuarios de celulares inteligentes BlackBerry la semana pasada. El lunes empezaron a sentir que no llegaban los mails ni había modo de enviarlos, también se cortó la navegación por la Web; y el mensajero instantáneo, Facebook, Twitter y otras aplicaciones dejaron de funcionar.
Parecía una falla más, que puede pasar con cualquier producto o servicio. Pero no, los inconvenientes siguieron por un día entero, dos días… y tres días. Al cabo, ya había una gran cantidad de personas que vivían el fenómeno con angustia e irritabilidad.
Cuando el jueves volvió el servicio, el incidente había confirmado lo dependientes que estamos de la tecnología. Algunos psicólogos ya llaman a este fenómeno como “nomofobia” (el prefijo “nomo” viene de No Mobile, en inglés). Un nomofóbico es aquel que se volvió tan dependiente de su celular que sufre de un miedo irracional si no lo lleva encima. O si el equipo no funciona, como en este caso. Ya no hace falta que Hollywood nos lo muestre en una película, el fenómeno ya está entre nosotros.
¿Cómo ocurrió semejante corte en el servicio de BlackBerry? La causa está relacionada con la misma estructura de la plataforma. RIM, el fabricante de estos teléfonos, centraliza los mails, el chat y la navegación por Internet en sus propios.
La plataforma centralizada hace que funcione más rápida y eficazmente. Y permite el push mail, un sistema que hace que los correos que uno recibe, en cualquier cuenta, puedan llegar directamente a los celulares sin que el equipo tenga que ir a buscarlos. Además, los mensajes llegan de una forma muy clara, adaptados a la interfase del equipo; y son muy fáciles de revisar y de contestar.
Pero esto tiene su talón de Aquiles: si por algún motivo la plataforma falla, los usuarios se quedan sin mail, sin chat y sin ningún servicio que requiera de información de datos (de Internet). Además, como se vio la semana pasada, RIM no dispone de un Plan B: si se caen sus servidores no hay ruta alternativa por donde circule esta información.
Ahora se discute cuánto afectará este colapso a RIM, y si perderá terreno frente a Apple y Google (Android). Aunque por ahora los “adictos” a BlackBerry parecen seguir siéndole fiel, difícilmente toleren otra caída. La nomofobia parece cosa seria.


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