En el 2016, se sigue hablando de la igualdad de la misma forma en que lo hacía mi abuela: “Partiendo el ayote por la mitad”. En lenguaje popular, esto se traduce en “Lo que es bueno para la gansa es bueno para el ganso” pero esta afirmación invisibiliza la existencia de barreras y obstáculos particulares a los que nos enfrentamos las mujeres no solo para acceder a la tecnología sino también para que nuestros aportes y nuestro trabajo sean reconocidos de la misma manera que los de los hombres.

Una amiga socióloga me contaba hace unos días, que en el proyecto que ella desarrolla para fortalecer el acceso de las niñas a las TIC (Tecnologías de la Información y de la Comunicación), la gran diferencia entre el acercamiento de los niños y las niñas en estos procesos de aprendizaje consistía en que, ellos no tienen reparo en aventurarse a descubrir qué sucede si le hacen “click” sobre alguna tecla, mientras que ellas se lo piensan dos veces o más veces antes de apretar el “Enter” en su teclado. Pensé en mi madre, Doña Hormiguita, quien consideraba la computadora como un objeto sagrado de mi padre. El a sus hijas nos dejaba muy de vez en cuanto tener acceso, siempre con el temor materno de que lo fuéramos a “arruinar”. En la actualidad, Doña Hormiguita, a sus sesenta años, maneja su iphone y su ipad con suma facilidad para todas sus tareas cotidianas que varían en estar al día con la política en España, comunicarse con sus hijas cuando están de viaje, ver películas en Netflix, ver correos, navegar en redes, etc.

Me pregunté qué es lo que hace que las mujeres cambiemos nuestra aproximación en cuanto al uso de las tecnologías y terminé con la respuesta de que ésta no radica en la persona en sí, sino en el entorno que la rodea y condiciona. Así pues, el dominio de la tecnología no es cosa de edad, es cosa de género y como tal debe de ser tratado. Las resistencias y dificultades de las mujeres en este tema tienen relación directa con los roles y estereotipos de género con los cuales crecemos y no con nuestra habilidades y capacidades. En otras palabras, nos enseñan a distanciarnos de la tecnología.

La Wikipedia, ¿cosa de hombres?
Wikipedia es una de las vías actuales más populares de acceso al información pero ¿Quién crea el conocimiento?, ¿Cuál es la información que se comparte? ¿Quién accede al proceso de edición de las entradas en Wikipedia? y ¿Cuál es la información que se construye y comparte?

Publicaba este año El País el artículo “La Wikipedia, ¿cosa de hombres?” donde retomaba el tema desarrollado por el Times en el 2011 bajo el mismo título en inglés “Where Are the Women in Wikipedia?”. Ambos trataron el sesgo de género en Wikipedia. Los números son brutales: entre un 84% y un 91% de quienes editan en Wikipedia son hombres. El porcentaje restante son mujeres y  ronda entre el 9% y el 15%. Las pocas que participan deben enfrentar un ambiente poco agradable, para no decir agresivo, donde detrás de la ideología y de la retórica de libertad y apertura, se naturaliza el uso de lenguaje violento y abusivo. A esto se suma, la exigencia sociocultural para que las mujeres adopten una actitud distinta a la de los hombres, basada precisamente en roles y estereotipos de género (Deber ser dulce, sumisa, callada, complaciente, etc). Ante estas circunstancias, a nadie debería sorprenderle que sea tan común que las mujeres que colaboran en Wikipedia no revelen su género.

La educación formal e informal que hemos recibido, está plagada de mensajes sobre mandatos de cómo deberían ser las mujeres, y nos permea a tal punto que tiene consecuencias funestas en este ámbito, tales como: la falta de desarrollo de autoconfianza, el condicionamiento para evitar el conflicto, el temor de que contribuciones propias serán revertidas o eliminadas. Adicionalmente, está la poca disponibilidad de tiempo libre de las mujeres que suelen cumplir con doble o triple jornada entre el trabajo formal remunerado y las labores domesticas y de cuido.

¿Dónde están las mujeres ticas en Wikipedia? ¡En #wikifemhackcr!
Muchas iniciativas alrededor del mundo han tratado de permear en este sesgo de género en la generación de conocimiento y en la visibilización del trabajo y los aportes de las mujeres para dejar claro que sin las mujeres no hay neutralidad. Gracias a la iniciativa pionera que ha tenido Michelle Jones, activista costarricense, apoyada por la  Fundación Costa Rica para la Innovación, Costa Rica no se ha quedado atrás, ya que han desarrollado el proyecto #wikifemhackcr que tiene meta la como ampliación/modificación y traducción de artículos particularmente sobre mujeres costarricenses en Wikipedia.


Este jueves, 29 de junio, se celebró el tercer #wikifemhackcr, un evento de entrada libre y gratuita, y esta vez, pude por fin, acompañar a un grupo de mujeres y unos pocos hombres en la apropiación de las tecnologías para iniciar un proceso de la co-creación de conocimiento. Este evento se realiza cada último miércoles de mes. No tiene costo alguno y lo único que es realmente es necesario llevar una laptop, tablet o teléfono. Adicionalmente, hay que crear una cuenta en Wikipedia y en la medida de lo posible tener información sobre la mujer que desean visibilizar pero si no sabe como estoy segura que el día de la reunión podrá recibir apoyo para hacerlo.

Urge visibilizar el trabajo y los aportes de las mujeres costarricenses por lo cual, si bien esta iniciativa es sustentada por el momento por la voluntad y el compromiso de Ana y Michelle, debería, sin duda alguna, contar con el apoyo de instancias estatales como el INAMU, el Ministerio de Educación y el Ministerio de Cultura y Juventud, así como de las universidades privadas y sobre todo de las públicas, para cumplir con un triple propósito de que las mujeres pierdan el miedo al regaño y a la burla, de empoderarlas para que hagan mayor uso de las tecnologías y por último para visibilizar los numerosísimos aportes que hemos realizado las mujeres costarricenses, referentes que quienes “editan” la historia han omitido “inadvertidamente”.

¿Harta de ser invisible? !Apuntate!
Los referentes son el fundamento esencial para soñar quien se quiere ser, así que mi objetivo era claro para ese día: crear una página sobre la jurista feminista costarricense que me hizo entrever que ser abogada era muchísimo más de lo que te enseñan en la facultad de Derecho de la Universidad de Costa Rica y que podía ser una herramienta para combatir la injusticia, la desigualdad y la discriminación. Les diría que busquen a esta abogada en Wikipedia, pero resulta que a pesar de ser la única latinoamericana en integrar el Grupo de Trabajo sobre discriminación contra la mujer en la legislación y en la práctica de Naciones Unidas y de tener una historia de de innumerables aportes a la normativa sobre los derechos de las mujeres, a nadie le ha parecido importante que tenga su propia página.

El derecho a la igualdad y a la no discriminación de las mujeres implica necesariamente reconocer que nos han negado el mismo lugar en la sociedad que a los hombres y que para que eso cambie, requerimos de condiciones que nos permitan poder acceder a la información y a la tecnología para transformar el mundo. De ahí el valor del  #wikifemhackcr, que para mí fue una oportunidad para socializar, dialogar, aprender sobre tecnologías y confirmar que vencés la vergüenza cuando estás en un entorno amigable y sororario que entiende tus limitaciones y tus miedos aprendidos. Así que, para ir adelantando, aquí les dejo los tips que usamos en la sesión de trabajo, esperando poder verlas en la cuarta edición del  #wikifemhackcr, donde por fin terminaré mi entrada sobre Alda Facio y a la cual, espero poder llevar a Doña Hormiguita.

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