Un proyecto enfocado en transformar realidades personales y familiares comenzó a operar el 28 de febrero de 2026 en Casa Luz, un espacio que alberga a adolescentes y jóvenes madres que enfrentan contextos complejos.
Se trata de “Crianza con ALAS”, una propuesta que busca intervenir en una etapa crítica de sus vidas para evitar la repetición de patrones asociados a la violencia y la falta de acompañamiento.
La iniciativa surge a partir de la articulación entre Casa Luz y la red de mujeres líderes ALAS.
El programa se desarrollará a lo largo de todo el año y está estructurado en encuentros mensuales.
En estos espacios se abordan distintas áreas relacionadas con la maternidad y el desarrollo personal, combinando contenidos formativos con acompañamiento emocional.
Casa Luz recibe a jóvenes, algunas menores de edad, que atraviesan maternidades no planificadas en medio de situaciones de vulnerabilidad.
En muchos casos, estas experiencias están atravesadas por contextos de desigualdad, ausencia de redes de apoyo y antecedentes de violencia.
Frente a este panorama, el programa se plantea como un complemento que fortalece los procesos de atención que ya se realizan en el lugar.
El enfoque no se centra únicamente en la transmisión de conocimientos, sino en generar espacios donde las participantes puedan reflexionar sobre su historia, construir nuevas herramientas y proyectar alternativas para su futuro.
Los contenidos incluyen temas como salud después del parto, educación sexual, manejo de emociones, comunicación y desarrollo personal.
También se incorporan disciplinas como el arte y el movimiento corporal como recursos para el bienestar.
Uno de los rasgos distintivos del programa es la participación de profesionales voluntarios de distintas áreas.
En la primera sesión, realizada tras el lanzamiento, participaron especialistas en desarrollo humano, salud, bienestar y expresión artística.
Durante el encuentro se evidenciaron algunos de los primeros efectos del proceso y surgieron momentos que reflejan el impacto del espacio en las participantes, como el descubrimiento de nuevos intereses o la expresión de metas personales que antes no se habían planteado.
A lo largo de 2026, se integrarán nuevos perfiles profesionales que abordarán áreas como medicina, lactancia, lenguaje, actividad física y desarrollo personal.
La iniciativa también mantiene abierta la posibilidad de sumar aliados que contribuyan desde distintos sectores.
El programa se sostiene sobre tres ejes: la creación de redes de apoyo, la formación en prácticas de crianza y el acompañamiento continuo.
Este último componente busca dar seguimiento a las participantes incluso después de su salida del albergue, con el fin de reforzar los aprendizajes y evitar rupturas en el proceso.
Otro punto relevante es que la metodología prioriza la participación activa de las jóvenes.
En lugar de recibir indicaciones de forma pasiva, se promueve su involucramiento en dinámicas que les permitan cuestionar, compartir experiencias y construir nuevas perspectivas.
Este abordaje responde a la necesidad de intervenir en contextos donde la maternidad temprana puede estar vinculada a la reproducción de ciclos de violencia y exclusión social.
La apuesta es ofrecer herramientas que incidan no solo en el presente de las participantes, sino también en el entorno en el que crecerán sus hijos e hijas.
El desarrollo del programa implica también retos operativos. Cada sesión requiere recursos básicos para su ejecución, por lo que las organizaciones han hecho un llamado a la colaboración de personas, empresas y entidades interesadas en apoyar la continuidad del proyecto.
Las contribuciones se destinan a cubrir aspectos como materiales, alimentación y logística, necesarios para mantener un entorno adecuado para las actividades.
info@alascr.com
Donaciones vía SINPE Móvil
• Mariela Hidalgo: 8312-5045
• Sofía Aragón: 8348-6365