Arnoldo Mora: “Nunca voy a tener vacaciones de la mente”
Arnoldo Mora es columnista del periódico LA REPÚBLICA.Esteban Monge/La República
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77 años tiene Arnoldo Mora


ENTREVISTA

Arnoldo Mora: “Nunca voy a tener vacaciones de la mente”

El filósofo conversó con MAGAZINE sobre su trayectoria y reflexiones

Luego de casi 50 años de profundizar y compartir en sus clases reflexiones filosóficas, Arnoldo Mora tiene una idea muy clara: “nunca” va a tener vacaciones de la mente porque tiene “una curiosidad infinita”.
El filósofo, profesor universitario y escritor costarricense, fue reconocido con el Premio Nacional Joaquín García Monge a la Difusión Cultural y conversó con MAGAZINE sobre este título y su trayectoria.
También ahondó en su visión del mundo y hacia dónde se dirige el ser humano, si no reflexiona sobre su accionar.
Mora ha publicado diez libros de historia del pensamiento, más ensayos y artículos en varios medios de comunicación.

¿Qué impulsa todos los días sus razonamientos?
Lo que considero más importante es que la madurez, la cultura de un pueblo es cuando desarrolla su propio pensamiento filosófico, porque la filosofía, en contraposición con la ciencia, es sintética, es la visión del conjunto, del todo, entonces es muy importante salir de la aldea que ha sido Costa Rica.
Yo he tratado de ver las cosas desde un punto de vista global; nosotros somos parte de un todo, que es la humanidad, y eso es fundamental, porque para mí la gran crisis política, cultural, etc., que vive el mundo, es que ya los sistemas nacionalistas perecieron, desde el momento en que el ultranacionalismo con el nazifascismo se hizo criminal, entonces caminamos hacia una concepción de la humanidad como humanidad.
He tratado de hacer reflexionar a los costarricenses y agradezco a los medios de comunicación que me han permitido ser el portavoz, altoparlante de todas estas inquietudes que tengo, porque el filósofo es “la conciencia lúcida de la humanidad”; el que se piensa, se piensa a sí mismo y piensa los problemas desde el punto de vista de la humanidad.
Esto es lo que, con éxito o no, he logrado hacer, y lo que me honra es que este premio me lo reconoce, este premio reconoce no una obra sino una trayectoria. La función del filósofo es hacer tomar conciencia.

Dada la revolución tecnológica y científica actual, ¿hacia dónde va la cultura mundial sin esa reflexión?
Vamos hacia una unificación de la humanidad; los estados locales ya no funcionan, actualmente se está probando lo que son los bloques. Eso es lo que pasa con América Latina, con la Celac; los norteamericanos que hagan su propio bloque, es lo que acaba de decir Putin: “Europeos hagan su propio bloque sin norteamericanos, que Rusia y China tienen su propio bloque”. Pero eso para mí es momentáneo y puede ser peligroso.
El filósofo Hegel decía que “gobernar es crear instituciones”, no hemos creado las instituciones que nos permitan gobernarnos como humanidad. Ese es el problema fundamental y ahora estamos en una fase media que son los bloques.
Incluso Obama tuvo la entereza de ir a Pekín, a reconocer que Estados Unidos no puede gobernar el mundo, por ende vamos a los bloques de naciones, pero que esos bloques no se maten entre ellos.
La única manera de que no se maten entre ellos es llegar a un entendimiento, a lo que Juan Jacobo Rousseau llamaba un contrato social, que es anterior a las constituciones y las leyes, o sea, primero usted y yo nos ponemos de acuerdo, después firmamos un papelito en el que está el acuerdo.

En su opinión, ¿cuál rol juegan las universidades en ese contexto?
La política depende de la economía; yo siempre he dicho que la política es el folclor de la economía, pero la economía depende del desarrollo científico-técnico.
Un ejemplo es Finlandia, se hizo millonaria porque tenía a Nokia, con los teléfonos celulares, pero luego vinieron Apple, Microsoft, y Nokia se fue al suelo. Y usted ve que todos los meses, todos los años le van a decir “esa computadora que usted tiene la usaba Cristóbal Colón”, “eso ya está viejo, es obsoleto”. Todos los años hay un “aparatico” nuevo y eso revoluciona absolutamente todo, en todos los campos.
Entonces lo he dicho muchas veces en el periódico, el poder ya no va a ser económico, militar ni el de los medios de comunicación, el poder fundamental lo van a tener aquellos países o sectores de la humanidad que dominen el desarrollo científico técnico.
Es el conocimiento como lo dijeron los filósofos griegos, el que fundamentalmente engendra el poder de los pueblos, y esos han sido las universidades, han sido centros de poder, ahí es donde se da el laboratorio donde surgen los nuevos conocimientos, nuevas tecnologías, donde se transforma la humanidad integralmente.
Lo último que se cambia es la cultura, la cultura es la consciencia que uno tiene de sí mismo y que le permite crear y construir una visión de mundo; esa cultura proviene fundamentalmente de la revolución científico técnica.

¿Cómo describiría su camino de 50 años de enseñanza y filosofía?
Me siento muy satisfecho porque tengo cientos de alumnos, no tengo vida privada, por decirlo de alguna manera. Salgo a algún supermercado o con mi familia a algún lugar como el campo, y siempre hay alguien que ha sido alumno mío y me llega a saludar. Eso le da a uno una enorme satisfacción, porque uno no solo estudia en la soledad del escritorio, de la biblioteca, es también profesor, se comunica, dialoga y aprende de los estudiantes.
Siempre he dicho que me ha gustado mucho dar clases porque siempre hay un estudiante que ha leído un libro que yo no he leído. Entonces salgo incómodo, ya no soy el que lo sabe todo, hay alguien que sabe algo que yo no, y es necesario que alguien se lo haga sentir a uno en la cara para darse cuenta de que tiene que seguir leyendo, aprendiendo.
Yo a todos los que se pensionan de las universidades les digo que traten de dar cursos, o yo en este caso el año pasado dejé de dar cursos porque ya tengo 77 años, pero sigo dirigiendo tesis. Y vienen aquí los estudiantes, discutimos, es decir, me siento siempre activo intelectualmente, nunca voy a tener vacaciones de la mente, siempre voy a estar estudiando, aprendiendo, tengo una curiosidad infinita.
A Pitágoras le decían “usted es un sabio” y el decía “yo no soy sabio, yo soy el hijo, el enamorado de la sabiduría”. “Yo soy un eterno aprendiz de sabio”.

¿Cuál es el filósofo que más ha marcado su camino?
Hegel, porque es el primer filósofo que piensa el mundo después de la Revolución Francesa y de la Revolución Industrial, es decir, el primero que piensa el mundo contemporáneo. ¿Cómo comenzó el mundo contemporáneo? Con la Revolución Francesa, con la Revolución Económica Industrial de los ingleses y con la Revolución Cultural que hacen los alemanes, y que ahora se convierte en mundo planetario.

¿Tiene en mente escribir algún otro libro?
Sí estoy planeando algunas cosas. Tengo en mente preparar algunas cosas sobre las grandes novelas de la década de los 40, dentro de una estética del realismo, y una serie de ensayos sobre ética y política, dentro de ese contexto de lo que llamo “la planetarización de la humanidad”.

Carolina Barrantes
[email protected]
@cbarrantesLR


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