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Sábado 14 Agosto, 2010


La columna que más tiempo ha sobrevivido en el periodismo nacional, y quizás latinoamericano

50 años de Chisporroteos

Surgió hace medio siglo en LA REPUBLICA y sigue dinámica y rebosante de salud en LA REPUBLICA. Aquí se mantiene de la mano del autor que la echó a correr sin plazos, de tal manera que se ha convertido en la columna que más tiempo ha sobrevivido en el periodismo nacional, y quizás latinoamericano.
Su mirada, entonces y ahora aguda. Su escalpelo no ha perdido el filo. Sus meticulosos análisis, tanto de antaño como de hogaño, pusieron y ponen a rechinar los dientes en muchas ocasiones, levantan polvorín, provocan la refriega, y más de una vez su fina ironía arranca la sonrisa al lector, o el asombro cuando da a conocer el gazapo gramatical, legal, o político en que han incurrido otros. A esta columna se la aplaude o se la repudia. Se la goza o se la sufre. Durante decenios estuvo a favor de una bandera política. La dejó en el camino para levantar otro estandarte. No obstante, su pasión se mantiene vigorosa.
Fue en agosto de 1960, casi por dichoso accidente periodístico, que Alberto Cañas ya reconocido hombre de prensa y escritor de respetable nombre en el ámbito local que empezó a hacer camino esta columna. En sus primeros años había que leer cómo defendía al Partido Liberación Nacional (PLN) y cómo le daba duro a la oposición, entonces calderonista. Y de esto no se salvó el gobierno de José Joaquín Trejos Fernández, al que le recalcaba la parsimonia de su administración.
Cuando Alberto Cañas se adentra en la literatura o en otras manifestaciones artísticas, por lo general su comentario sobre la obra ajena es generoso, resalta los logros y los aspectos positivos. Se ve más su intención de estimular que de apagar vocaciones.
Chisporroteos es un espacio generador de ideas, de puntos de vista, de observaciones diversas. Su expresión fogosa, en pulcro pero accesible lenguaje, cautiva por su tono ameno. Su temática es muy amplia. Va desde lo idiomático a lo político, pasando por disquisiciones legales de orden constitucional, incluso hasta lo que se está “cocinando” en distintos proyectos en el ámbito parlamentario. Don Beto, como cariñosamente se le llama a este personaje multifacético, polemista impenitente, intelectual de calibre, es un hombre en pie de vigilia, para decirlo en el lenguaje poemático de Isaac Felipe Azofeifa.
Acumula más de 20 obras de dramaturgia, varios libros de cuentos y una novela no tan exitosa como el resto de su producción literaria. En 2008 publicó la que, a nuestro criterio, es su mejor obra, por el manejo del idioma y por su desbordante memoria, de la que brotan pasajes históricos de un tiempo no muy lejano y dibuja con rápidas pinceladas personajes de carne y hueso. “80 años no es nada”, es un documento autobiográfico, sin pelos en la lengua (revela, entre otras muchas cosas, que le falsificaba la firma a su padre). Y en este libro, en sus páginas 329 y 330, da detalles del parto de Chisporroteos, la columna que en una época fue diaria y que ahora se publica dos veces a la semana en LA REPUBLICA, su casa natal, pues, por un breve periodo, estuvo bajo el alero de otro rotativo.
¿Cuál ha sido el milagro para que esta columna se haya mantenido tanto tiempo? Sí, se dirá que la disciplina del autor y la calidad de su contenido. Pero, por encima de esas puntuales consideraciones, hay que señalar que en ese espacio confluyen, se anudan, y se expresan las dos pasiones de Alberto Cañas: la política y las letras.

Enrique Tovar