Las compañías que no tengan claro la importancia de las relaciones están dejando de lado un capital que podría ser más valioso que el financiero.
Como dice el slogan de noticias Columbia: la presencia hace la diferencia.
Luego de muchos años de trabajar en asuntos corporativos siempre tuve los mismos peros y cuestionamientos por parte de jefes y compañeros. Todos esos peros tenían que ver con cosas como asistencia a foros, almuerzos, desayunos, cócteles o reuniones informales.
El reclamo (a veces en son de burla) siempre era que más que asuntos corporativos el área debería llamarse "asuntos decorativos". No entendían, estas personas, que la presencia en ciertos espacios es necesaria no por el fondo, sino también, porque en cualquier momento pueden suceder cosas que, de no estar presentes, se pondría en riesgo el trabajo en pro de un objetivo concreto.
Analizar muy bien los contextos y sus protagonistas hace que los eventos en los que nos relacionamos con otras empresas y empresarios permitan entender, preguntar, conversar o solo escuchar y a partir de ahí, sacar conclusiones y definir estrategias.
En mis talleres de marca personal para ejecutivos, siempre hay un espacio en el que hablamos de que una vez que la marca se desarrolla, hay que exponerla. En términos bíblicos, "nadie enciende una vela para ponerla debajo de la mesa". Hay que hacer visible ese potencial que tenemos.
En este mismo contexto es muy común escuchar frases como:
- Es muy interesante, pero lástima que sea tan caro.
- A eso solo vamos a perder el tiempo y es más barato preguntar después lo que pasó.
¡Cuidado!, con ese tipo de "ahorros" de corto plazo, se pagan facturas en el largo plazo. Si cada vez más los datos nos indican que las áreas de relaciones corporativas están llamadas a leer el contexto para interpretarlo lo mejor posible y decirle a la alta dirección cómo debe actuar, bien valen ciertas inversiones para generar datos que nos ayuden a tomar mejores decisiones.
Los eventos y espacios de relacionamiento cobran cada día más importancia en un contexto en el que los estudios indican que las marcas han perdido su capital relacional y por eso el consumidor tiende a pensar que no obtiene lo justo por el precio que paga. ¿Cómo mejorar las relaciones sino salimos de las cuatro paredes de la oficina?
No se trata de estar en todo. Se trata de entender ese almuerzo, capacitación o espacio informal para saber cómo aplica o beneficia los esfuerzos que hace la compañía.
Mientras escribo este artículo estoy en Madrid, en un congreso de métricas de intangibles. El congreso es lo mejor que hay en este momento sobre el tema, pero además he pagado para estar en el cóctel de cierre. ¿Cómo mi empresa tan pequeña va a pagar por eso?, dirían. El precio no es lo importante, el valor de las conversaciones sí.


































