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Gobierno venezolano se mantiene en silencio sobre operativo
Zozobra rodea rescate de rehenes colombianos


• Guerrilla colombiana señaló que no podría entregar a los rehenes, debido a intensos operativos militares en la zona donde supuestamente se movían

Caracas
EFE

El proceso ideado por el presidente venezolano, Hugo Chávez, para el rescate de los tres rehenes que prometieron entregarle las FARC permanece en un compás de espera, con las miradas puestas en el enigma del niño Emmanuel.
Dos días después de que Chávez dijera que la guerrilla no podía entregar a los secuestrados por culpa de supuestos operativos militares pero que el proceso seguía “en marcha”, el Gobierno venezolano mantiene silencio sobre la situación.
En estas últimas 48 horas, en las que terminó el año 2007 sin la liberación de Clara Rojas, su hijo Emmanuel, nacido en cautiverio, y la ex congresista Consuelo González de Perdomo, ninguna fuente oficial venezolana ha ofrecido comentarios respecto al operativo que quedó en el limbo, tras el amplio despliegue de la semana pasada.
Los familiares de los tres rehenes que están en Caracas a
la espera de la anhelada entrega no hicieron declaraciones, ni siquiera se les pudo ver en el hotel de la capital donde se hospedan.
El martes el hermano de Clara Rojas, Iván, anunció que su madre y él habían decidido someterse a pruebas de ADN para aclarar el paradero del hijo de la rehén que, según el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, podría estar en Bogotá, bajo otro nombre y al cuidado de un organismo oficial.
Un grupo de expertos en genética colombianos viajó el martes a Caracas, con autorización del Gobierno venezolano, para practicar las pruebas, pero no ofrecieron declaraciones.
Sin embargo, el fiscal general colombiano, Mario Iguarán, informó hoy que dicho grupo de especialistas ya tomó las pruebas de ADN entre los familiares de Clara Rojas que están en la capital venezolana y señaló que los resultados tardarán más de diez días.
Iván Rojas dijo que los familiares estaban dispuestos a seguir en Caracas hasta que puedan regresar a su país con los rehenes liberados, y se mostró confiado en que se reanude en pocos días el operativo para su rescate.
Fuentes de medios locales, no obstante, comentaron que los familiares tal vez se vuelvan a Bogotá, si no se vislumbran avances en el proceso en los próximos días.

Tanto el presidente Chávez como los familiares se han negado a hablar de “fracaso” de la llamada “Operación Emmanuel” y han considerado que se trata solo de una “suspensión” del operativo cuando iba a iniciarse la tercera fase, la de recuperación de los secuestrados en la selva colombiana.
El operativo, lanzado con gran despliegue mediático el viernes pasado, con el envío de helicópteros de rescate venezolanos a la ciudad colombiana de Villavicencio, base elegida para partir a la selva en busca de los rehenes, quedó varado el lunes tras leer Chávez una carta que dijo haber recibido de las FARC.
En esta misiva, leída por el mandatario venezolano en una llamada a la televisión estatal, la guerrilla colombiana señaló que no podría entregar a los rehenes, debido a intensos operativos militares en la zona donde supuestamente se movían.
De “mentira” calificó Uribe estas alegaciones, antes de revelar la “hipótesis” de que el niño que la ex candidata a la vicepresidencia colombiana tuvo en cautiverio hace más de tres años no estaba en manos de las FARC y por eso no entregan a los rehenes.
Inmediatamente, Chávez dudó de esta versión y reiteró crudas palabras contra su colega colombiano, que matizó luego invitándole a alejarse de Estados Unidos para mirar hacia el sur.
Ayer la prensa venezolana ha dejado prácticamente de dar información propia sobre el tema de los rehenes y los canales de televisión repiten imágenes de los últimos días o noticieros de cadenas extranjeras, especialmente colombianas.
El diario de oposición El Nacional afirma en su editorial, bajo el titular “La gran FARCsa”, que “el show no debe seguir”.
Asegura que “Chávez había ideado un plan maestro para no sólo trasladar a los rehenes, sino para grabarlos, fotografiarlos y hacer una película con un director gringo mercenario, a la vez que dejaba en ridículo al presidente Uribe, de Colombia”.
“Este último, como gran ajedrecista, movió mejor sus piezas y dejó a su contendor venezolano colgado de la brocha.
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