“Zombies” políticos
Quien tiene visión de futuro siempre será un político joven. Contrario no será joven en política —aun t...
Quien tiene visión de futuro siempre será un político joven. Contrario no será joven en política —aun teniendo poca edad— quien pretende a la sombra de un zombie repetir historias y recetas superadas
Hace algunos días escuché a un excandidato a la Presidencia de la República reclamar a su partido que le querían acabar, advertía que él no era un “muerto político”. También leí sobre la creación de un nuevo partido político, iniciativa de un expresidente que se niega a alejarse de la política a pesar del descrédito que carga. Además, otro excandidato que se contradijo y enredó en sus propias “mecates” hoy “amenaza” con regresar.
Todo es posible porque la repetida frase de que “en política no hay muertos políticos” es cierta. No los hay. Lo que existe son “zombies” políticos, cadáveres que se niegan a la muerte, que deambulan. Resucitados por acólitos que les necesitan para mantener vigencia política, que con muy mala lectura les sostienen por las espaldas esperando de ellos recibir la luz que les ampare.
Un político no muere o desaparece de la escena política por su edad, no es viejo político quien se actualiza y promueve los cambios de los tiempos, quien tiene una hoja de vida exitosa y limpia. Quien tiene visión de futuro siempre será un político joven. Contrario no será joven en política —aun teniendo poca edad— quien pretende a la sombra de un zombie repetir historias y recetas superadas.
La política costarricense —partidos, sindicatos, cooperativas, grupos de presión, etc.— más que jóvenes está urgida de una renovación con gentes con capacidades de interrelación social, respetados y pensantes, con apego a la solidaridad con el prójimo, con ideas nuevas que permitan mirar al futuro y dejen de añorar el pasado. Gentes que renueven la política comprendiendo que sin ella la democracia envejece al perder fuerza y horizonte, llave promisoria del bienestar y de las acciones oportunas.
No muere el que “vende” ideas con esperanza y conocimiento, quien con valor enfrenta los momentos más complicados hasta el final —con hidalguía y estoicismo— aceptando sus errores y asumiendo su responsabilidad. Empero, se convierte en zombie político quien se niega a sus errores, quien huye en momento clave, cuando más se requiere inspiración y motivación. Tiene vigencia política quien no antepone las miserias del dinero y su ambición material sobre las ideas, sobre la patria.
De nosotros depende que los zombies sigan con vigencia, con carácter fuerte debemos ser capaces de mirar al frente, de comprender que el mundo evoluciona y obliga a la renovación, sin esta no hay posibilidad de cambio, pero aún menos cuando las ideas son retrogradas y los mensajeros sin credibilidad.
Costa Rica por su historia de equilibrio merece una política propia de tercera vía, que supere las torpezas y anacronismos de derechas e izquierdas, que ajuste su estado a ser fuerte y al mercado a un crecimiento constante y obligado con la solidaridad. Que equilibre derechos y deberes, y ante todo, que articule hacia un horizonte común liderado por quienes tengan el valor de estar al frente, aun en los momentos más difíciles. Shakespeare lo dijo sencillo: “Los cobardes mueren muchas veces antes de su verdadera muerte; los valientes prueban la muerte solo una vez”.
Claudio Alpízar Otoya, politólogo