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Zardari rechaza las "conspiraciones" contra democracia

El presidente de Pakistán, Asif Alí Zardari, llamó al pueblo a que rechace las "conspiraciones contra la democracia", en un mensaje para conmemorar ayer el cuarto aniversario del asesinato de su mujer y ex primera ministra Benazir Bhutto.
El jefe de Estado pidió a las "fuerzas democráticas" y a los ciudadanos que defiendan las instituciones elegidas por las urnas, una declaración que coincide con acuciantes rumores sobre la supuesta intención del Ejército de desbancar del poder a Zardari.
"Dedicó su vida a luchar contra la dictadura y contra aquellos que querían difamar y desmantelar las instituciones democráticas", recordó el viudo de la primera jefa de Gobierno de un país islámico, según un comunicado oficial.
La ex primera ministra, líder histórica del ahora gobernante Partido Popular (PPP), murió en un ataque suicida y posterior tiroteo tras un mitin el 27 de diciembre de 2007, antes de los comicios legislativos convocados por el régimen de Pervez Musharraf.
Zardari tomó su relevo y se aupó a la presidencia en septiembre de 2008; desde entonces se ha mantenido al frente del país pero este mes tuvo que hospitalizarse en Dubái tras sufrir un supuesto infarto.
Los analistas creen que el Ejército quiere desplazarlo del poder, motivo por el que el presidente no ahorró en alusiones a la lucha histórica por la democracia de su mujer, próxima a Occidente y enfrentada políticamente al Ejército.
Una fuente policial aseguró a Efe que unos 9.000 miembros de las fuerzas de seguridad, entre ellos un millar de miembros de fuerzas de elite, se han desplegado alrededor del mausoleo de la familia Bhutto, en el sur de Pakistán.
Las televisiones paquistaníes retransmitieron imágenes de Zardari y del primer ministro, Yusuf Razá Guilani, rezando ante la tumba de Bhutto, situada en la localidad de Naudero.
Guilani se dirigió a la prensa para desmentir tensiones con el Ejército y asegurar que su Gobierno no piensa destituir al jefe de las Fuerzas Armadas, Ashfaq Pervez Kiyani, ni al de los servicios secretos, Ahmad Shuja Pasha, tal y como se ha rumoreado.
Sin embargo, los poderes civil y militar se están viendo las caras en el Tribunal Supremo, que investiga un escándalo que ha sacudido la política paquistaní durante las últimas semanas.
El motivo es una supuesta petición secreta al Pentágono para que interviniera en caso de un intento de golpe militar después de la muerte, en mayo, de Osama bin Laden en una operación unilateral de EEUU cerca de Islamabad.
El viudo de Bhutto, al que algunos sectores acusan de estar en el origen de este documento y que ahora lucha por su supervivencia política, aún debe testificar ante el Supremo.

Islamabad/EFE
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