Yemen: de modelo en combate contra terrorismo a país bajo asedio
Una familia yemení entrena con un rifle de asalto AK-47 en las afueras de Saná, Yemen. Bloomberg/La República
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Yemen fue considerado alguna vez por Barack Obama, presidente de Estados Unidos, un socio modelo en la lucha contra los militantes islámicos. Hoy en día se encuentra en guerra civil y es bombardeado por una coalición de países árabes apoyada por EE.UU. El trayecto entre estos dos puntos es la historia de un país desgarrado por divisiones internas e intereses de terceros. Y los yihadistas, que alguna vez estuvieron bajo presión en Yemen, incluyendo la división más poderosa de Al-Qaeda, se han beneficiado de la inestabilidad actual.
Desde marzo de 2015 una coalición liderada por los países del Golfo Pérsico ha estado luchando contra los rebeldes que habían tomado la capital, Saná, y otras ciudades. En su primera intervención militar directa en la guerra, Estados Unidos lanzó ataques contra objetivos controlados por los rebeldes después de anunciar que un barco de la Armada de Estados Unidos fue blanco de dos ataques fallidos con misiles. Días antes, Estados Unidos había dicho que estaba revisando su apoyo a la coalición que lucha contra los rebeldes después de que más de 140 personas perdieron la vida en un bombardeo de una sala funeraria en Saná. Grupos de derechos humanos han documentado repetidos casos de objetivos civiles que han sido bombardeados por la coalición, como escuelas y hospitales.


La intervención ha reducido el territorio bajo el control de los rebeldes, pero hasta ahora no ha podido desalojarlos de la capital y otras partes del norte de Yemen. El conflicto tiene sus raíces en las quejas por parte de los rebeldes de la marginación de su comunidad: los seguidores de la prominente familia Houthi. Los houthis son miembros de la rama Zaidi del Islam chií a la que pertenece el 42% de la población de Yemen. Yemen no tenía tradición de sectarismo chií-suní, pero las potencias extranjeras han tomado partido basándose en esa línea. Arabia Saudita, en donde los suníes son mayoría, apoyó al presidente depuesto Abdurabuh Mansur Hadi, suní. Irán, rival de Arabia Saudita y de mayoría chií, ha defendido y ayudado a los houthis.
Los repetidos esfuerzos para resolver el conflicto diplomáticamente han fracasado. Desde la intervención del país, Al-Qaeda en la Península Arábiga ha aumentado sus bastiones en Yemen. Esta división de la organización terrorista ha atacado a enemigos en Yemen, Arabia Saudita, Estados Unidos y Europa. Se calcula que al menos 10 mil civiles han muerto en los combates en Yemen. Alrededor de 2 millones de personas, de una población de 28 millones, han sido desplazadas de sus hogares. E incluso antes de la guerra, Yemen ya era el país más pobre de Oriente Medio.
En 1904 los imperios otomano y británico establecieron una frontera que separara sus zonas de influencia en el norte y el sur de Yemen, respectivamente. El norte se independizó en 1918 y los imanes Zaidi, que tradicionalmente habían sido los gobernantes locales, fueron reyes hasta una revolución republicana en 1962. El sur se convirtió en un estado en 1967. El país se unificó en 1990. Los houthis encabezaron rebeliones infructuosas de 2004 a 2010. Luego las revueltas de la primavera árabe obligaron al presidente Ali Abdullah Saleh a dimitir en 2012.
Bajo un acuerdo de transición respaldado por Arabia Saudita y Estados Unidos, Hadi lo reemplazó, y conversaciones apoyadas por la Organización de las Naciones Unidas sentaron las bases para una convención constitucional y nuevas elecciones. Los houthis, sin embargo, rechazaron un plan de federación que surgió de esos debates porque sus bastiones del norte se incluyeron en un distrito con recursos limitados y sin acceso al mar. Yemen no es un gran productor de petróleo, pero su ubicación en Bab el Mandeb, un cuello de botella en el transporte marítimo internacional, lo vuelve importante para el comercio mundial de energía.
La coalición liderada por Arabia Saudita dijo que su intervención estaba destinada a obligar al houthis a regresar a las negociaciones políticas que habían abandonado, pero hasta ahora la estrategia no ha funcionado. Los houthis descartan la reinstauración de Hadi en el poder, como los saudíes desean. Ellos están aliados con los partidarios de su predecesor, Saleh. Los saudíes también justifican la acción militar como una respuesta a la agresión por parte de Irán, que dicen que lidera a los houthis.
Los observadores independientes dicen que eso es una exageración, y que aunque los houthis reciben ayuda de Irán, no bailan a su son. En cualquier caso, si la intervención árabe tenía el propósito de estabilizar Yemen a largo plazo, a corto plazo está teniendo el efecto contrario. Los casos de bombardeos indiscriminados han provocado llamados en Estados Unidos y Europa para suspender la venta de armas a Arabia Saudita.


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