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Jueves 21 Febrero, 2013

Se hace necesario analizar casos exitosos como los países nórdicos quienes han logrado encontrar lo que pareciera la fórmula perfecta entre gasto público responsable y tributos efectivos


Ya basta de navegar sin rumbo

En días recientes hemos visto cómo el Gobierno ha empleado maniobras evasivas y propuesto ocurrencias (impuestos al salario escolar, aguinaldo, canasta básica) para tantear a la población y ver en qué momento es capaz de aplicar un parche a la carretera económica tan erosionada por la que transitamos.
Pareciera que nuestra forma de manejar el país en todos sus ámbitos está caracterizada por parches en lugar de soluciones definitivas.
Ejemplo de esto son el límite a la cartera crediticia de los bancos y los impuestos a los llamados “capitales golondrina”, ¿pero no es acaso la misma necesidad de fondos lo que ha causado que el Gobierno requiera financiarse? ¿Cómo espera Hacienda sufragar el alto gasto? ¿No estamos acaso iniciando nuevamente el círculo vicioso que llevará de nuevo a un alza en las tasas de interés?
En definitiva esta medida junto con la restricción de la cartera crediticia de los bancos, que no solamente afectará a los sectores productivos de nuestro país sino que enviará una imagen negativa de Costa Rica como un sitio para atraer inversiones, evidencia cómo el país no tiene un rumbo claro y más bien avanza de forma reactiva ante los vaivenes económicos.
El Gobierno en conjunto con el Banco Central y el Ministerio de Hacienda debería establecer planes conjuntos a largo plazo con el fin de sanear nuestras finanzas y llevar a cabo un verdadero plan país que no se vea afectado cada cuatro años en el ejercicio electoral.
Es hora de que Costa Rica defina un rumbo y marque sus metas para así poder ir evaluando sus progresos y ajustando el timón siempre con un puerto en mente al cual llegar en las turbulentas aguas de la globalización.
Se hace necesario analizar casos exitosos como los países nórdicos quienes han logrado encontrar lo que pareciera la fórmula perfecta entre gasto público responsable y tributos efectivos. No basta con ser negativo y quedarse de brazos cruzados antes los vientos oceánicos que aún soplan después de la crisis financiera de 2008-2009, mucho menos ser positivos y dejar que las velas nos lleven hacia donde el viento sople.
Hace falta ser realistas y ajustar las velas según los vientos económicos, eso sí, con la firme determinación de llegar al puerto seguro que se ha fijado con anterioridad.
Es nuestro deber dejar de crear soluciones paliativas y empezar a forjar políticas económicas dirigidas hacia el bienestar de nuestro país, de lo contrario nuestros vecinos continuarán pasándonos de largo en varios rubros como ya lo han hecho.
Es también fundamental el papel de los medios de comunicación, para crear análisis y reflexión en los ciudadanos, exponiendo no solamente las propuestas de Gobierno, sino explicando y profundizando el problema real que afronta nuestra economía, como lo es el déficit y la mala utilización de gastos públicos.
Solo de esta manera lograremos tener una sociedad crítica y que pueda juzgar las políticas para generar presión sobre los mandatarios con el fin último de alcanzar una Costa Rica que se asemeje a un buque sobre el mar de la globalización, preparada para todas las inclemencias del tiempo que se puedan presentar, y no simplemente una nación en una barcaza a la intemperie de los movimientos económicos mundiales.

José Pablo Valverde Coto