Pedro Oller

Pedro Oller

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Martes 12 Febrero, 2008

¿Y qué?

Pedro Oller

Una golondrina no hace verano. Nunca fue esto más cierto que con la reciente decisión de la diputada Andrea Morales de no romper el quórum, en la discusión de la agenda complementaria al TLC. Sin embargo, para propios y extraños al paso al frente —que en ningún caso es más que simbólico— le han dado tanta importancia que se ha vuelto trascendente, sin serlo.
Para el PAC, y su comité político, la cuestión tiene tintes éticos porque su moral abraza el rompimiento del quórum legislativo. Increíble. Se le justifica por joven pero se le censura por romper la disciplina partidaria. El discurso es tan sesgado y tan absolutista que evidencia la incapacidad del PAC de conciliar posiciones y aceptar los resultados del referéndum.


En la acera de enfrente la cosa no pinta mejor. Como recordaba don Alberto Cañas el sábado, en la primera oportunidad la frágil coalición de los 38 fue incapaz de conformar el quórum, así participara Andrea. El despliegue y la importancia dada a la decisión de la diputada Morales es más publicitario que trascendental, pues siguen sin lograr que la agenda de implementación finalmente se apruebe.
Si la determinación de la diputada Morales puede servir de algo, que sea de puente para lograr entendimientos entre el oficialismo y el PAC. Para depurar la agenda de implementación de forma tal que la voluntad de quienes votamos a favor del TLC en el referéndum sea respetada, y la voz de quienes lo adversaron se refleje en los proyectos de ley que debe, tiene que, aprobar la Asamblea Legislativa.
Esto último es de especial importancia, porque no se trata de imposiciones. El país ha demostrado que no comulga con esas actitudes. De eso tanto el PAC como el Gobierno son culpables. El PAC con su errada estrategia de bloqueo parlamentario que, por las muestras de apoyo a la actitud asumida por una de sus diputadas, debería ser claro que no es bien recibida.
El Gobierno con la amenaza de que la prórroga puede no conseguirse. De suponer que con el estado de los proyectos y las consultas a la Sala Constitucional es materialmente imposible cumplir con el plazo, por lo que hay que abocarse a conseguir una extensión. No hay más.
Y esperaría uno que podamos pasar la página, en algún momento, y dedicarnos a trabajar todos. Hasta aquellos que, bajo la excusa de dogmas y sofismas políticos, se niegan a cumplir con su encargo mientras imparten lecciones en el país que tanto adversan.