Y ahora...
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Y ahora…

Francisco Villalobos

Alisto estas notas con intención de columna la noche del miércoles 3 de octubre. O sea, antes del referéndum. Una vez más, como me pasó con el memorándum de Kevin Casas, cuando esto se publique, ya todo habrá pasado. Así que levantándose Costa Rica el lunes y llegando esta columna a su escritorio, ya sabrá usted si sí o si no, por lo que ya no merece la pena ni tratar de adivinar hoy miércoles lo que pasó el domingo y hoy lunes ya ni siquiera es noticia. Pero sí podemos sacar la bola de cristal, hoy lunes con menos nubes que hoy miércoles y hacer algunas estimaciones. Así las cosas, adivinemos. Desde la perspectiva de esta columna que es principalmente de impuestos, les debo comentar que el “sí” triunfante tendrá como resultado legislativo inmediato, no solo la agenda de implementación sino la entrada del todo nuevo y vigoroso paquete de reformas fiscales. El “no” triunfante tendrá como resultado —ya vaticinado por Laura Chinchilla— que el gobierno salga corriendo a D.C. a ver qué logra con el fardo horrible de que si hay espacio para renegociar, el gobierno tendrá que pedir disculpas por haber asegurado tajantemente que no se podía renegociar. El otro problema que tendrá, supongo, es encontrar en ese enredo de coalición que es el “no”, un interlocutor para entender los términos “aceptables” de un nuevo tratado. O sea, que impuestos y paquetes de reformas, ni pensarlo. Hoy lunes, vivimos en un país distinto que el de hoy miércoles. La polarización de las fuerzas políticas de este país, algunas más difusas que otras, sí que nos plantea un panorama difícil. Y es así porque el PAC no se abanderó como líder del “no” legitimado por las urnas y al gobierno se le fue la mano con su apoyo al “sí”. Así, hoy el “sí” y el “no” están más lejos que nunca y amanecemos con una sensación de resaca en la garganta, con la casa llena de chunches, de vasos sucios y con gente durmiendo su borrachera en un sofá, como toda fiesta inolvidable. Al igual que en otro momento clave de la historia, la diferencia no fue contundente y llevará tiempo sanar las heridas. Pero son heridas como las que nos hacíamos mis primos y yo tirándonos de cartones encerados en un potrero en Tres Ríos y no las heridas que se hacían niños de nuestra edad en Nicaragua cuando en un potrero similar, estallaba una mina. Eso sí que no y siempre no. Entre el “sí” y el “no” hay un espacio que no es vacío y al igual que con la Constitución del 49, debe prevalecer un balance entre los dos extremos políticos. En democracia no hay ni mayorías aplastantes ni “losers” que hay que pisotear. Porque ni todo comercio es perverso ni los de izquierda le prenden velitas a Chávez. La vida sigue y debe seguir con moderación, que sin moderación no hay negocios y porque Tributación autorizó en estos días la emisión y recepción de facturas electrónicas (resolución 22 - 07 Gaceta 188).

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