Decoración en el centro de Pekín para conmemorar el Día Nacional de la República Popular China de 2025. Foto Sergi Lara
El inicio del otoño en China coincide con la celebración de su Día Nacional, el que conmemora la fundación de la República Popular China que se produjo el 1 de octubre de 1949. Durante la primera semana de octubre de cada año se paraliza el país para disfrutar de su tramo más largo de días feriados consecutivos, la conocida como Semana Dorada, lo cual hace que actualmente cientos de millones de chinos se muevan por todo el país con planes diversos, ya sea para visitar a sus familiares en sus pueblos de origen, o ya sea para ir a conocer alguno de los múltiples destinos turísticos que ofrece un inmenso y rico territorio.
El movimiento masivo de personas durante estos días en China, salvando las diferencias obvias de volumen y dimensión, me recuerda mucho al movimiento masivo de personas en Costa Rica durante sus principales días feriados. En este caso, la proximidad en las fechas de los días nacionales vinculados a la fundación de sus respectivos estados modernos hace que la relación cultural entre chinos y ticos sea más estrecha de lo que se cree. A destacar igualmente el uso del transporte colectivo en ambos países, en China principalmente el tren y en Costa Rica principalmente el autobús.
Pero tratando de buscar más conexiones culturales entre China y Costa Rica, hay un aspecto que destaco por encima de cualquier otro, como es la apelación ferviente en ambos países para que la paz y el progreso prevalezcan en las respectivas sociedades. En el caso tico es bien conocida la simbólica fecha del 1 de diciembre de 1948 en la que Costa Rica proclamó en su constitución política la Abolición del Ejército. Unos meses después, el 10 de junio de 1949, el mismo gobierno presidido por Don Pepe Figueres declaró como oficial la actual letra de su Himno Nacional que concluye con un solemne “vivan siempre el trabajo y la paz”. Paradojas del destino, este canto a la vida precedió al no menos emblemático día 1 de octubre de 1949 en el que se proclamó la República Popular China, justo en el momento en el que el mundo se estaba dividiendo en dos grandes bloques ideológicos.
El fuego de la Revolución China como garante de progreso social a inicios de octubre de este año en Pekín. Foto Sergi Lara
Durante gran parte de la segunda mitad del siglo XX, la confrontación entre el bloque capitalista liderado por los Estados Unidos y el bloque comunista liderado por la Unión Soviética marcó el devenir de todos los países del planeta, sus sistemas políticos y socioeconómicos, pero también sus alianzas de cara al futuro. Esta etapa histórica concluyó con el hundimiento soviético y el triunfo del poder norteamericano, pero entre medio del gran caos mundial hubo un buen número de países que, gracias a sus equilibrios geopolíticos para mantener una cierta neutralidad, consiguieron ser triunfadores dentro de sus respectivas áreas geográficas. A inicios del siglo XXI, la Costa Rica de la “pura vida” ya era todo un referente en desarrollo humano y líder en turismo ecológico, mientras que la República Popular China se consolidó como la gran “fábrica del mundo”.
Hoy, a finales del año 2025, la celeridad de los cambios que se producen en el mundo casi no da tiempo a ser asimilados, pero una cosa ya parece vislumbrarse, como es el liderazgo indiscutible de la República Popular China en muchas áreas del desarrollo humano, al mismo tiempo que su dirección política aboga por la paz y la cooperación entre todos los pueblos de la Tierra. Esta versión china del “vivan siempre el trabajo y la paz”, cada día choca con más fuerza frente al modelo americano dirigido por el capitalismo financiero que sostiene a unas 800 bases militares en el mundo para someter eternamente a gran parte de las naciones que no tienen capacidad de defensa de su soberanía.
Llegados a este punto, yo me pregunto si Costa Rica tiene más cosas en común con la cultura china que con la cultura anglosajona. Y mi respuesta tras dos meses viviendo en China es que ambos países tienen mucho más en común que con los Estados Unidos, por mucho que los turistas norteamericanos sean la principal fuente de ingresos en las playas costarricenses. Esta afirmación que hago empezaría con los valores compartidos del “vivan siempre el trabajo y la paz” como motores de convivencia y progreso, a diferencia de los antivalores basados en la violencia y el expolio que practica el modelo anglosajón (en esto incluyo a los británicos y a otros países afines).
No me cabe duda de que, en Costa Rica, y por extensión en toda América Latina, el concepto de familia y la vida social tienen mucho en común con el concepto de familia y la vida social que se conservan en China. El gran drama para buena parte de América Latina y para un pequeño país sin soberanía como es Costa Rica, es no haber podido desarrollar un modelo de justicia social y de igualdad de oportunidades en paralelo a lo que China ha ido experimentando a lo largo de todos estos años desde el 1 de octubre de 1949. Y este drama se debe a la letal combinación entre las imposiciones de los Estados Unidos y el poder de las oligarquías criollas.
Escena muy popular en la capital china durante los días festivos, chicas vestidas con trajes tradicionales que se reúnen para tomarse fotos en los principales parques y monumentos. Foto Sergi Lara
Sin duda, ya pasó el tiempo de las grandes revoluciones geopolíticas que pusieron las bases del mundo moderno, pero en este recorrido histórico ya podemos sacar algunas conclusiones. La primera y más demoledora conclusión es que todos los países que quedaron dentro del modelo capitalista en el que la propiedad privada pasa por encima del bien común y de los derechos sociales más elementales, están viviendo un alarmante retroceso en su calidad de vida y en su desarrollo humano. La prueba más palmaria la expresa la Costa Rica de la “pura vida”, que en muy pocos años ha pasado de ocupar los primeros puestos en el ranking de bienestar y desarrollo en América Latina, a descender en picado hacia posiciones intermedias con un aumento muy significativo de la criminalidad ligada al narcotráfico.
En general, el mundo se tambalea a causa de las enormes desigualdades sociales provocadas por el capitalismo más salvaje y sin escrúpulos. En el otro lado de la balanza, el modelo chino que yo mismo estoy comprobando con mis propios ojos, demuestra que otro mundo es posible cuando un Estado robusto mantiene el control del progreso socioeconómico con el objetivo prioritario de garantizar el bien común. Y es justo en este punto en el que la proclamación del “vivan siempre el trabajo y la paz” es hoy por hoy un concepto mucho más chino y mucho menos costarricense. Pero a pesar de todo, quizás la Costa Rica de la “pura vida” esté todavía a tiempo de rescatar los valores que marcaron la fundación de su Estado moderno que coincidió con el inicio del Estado moderno chino, pues la política como la vida dan muchas vueltas.
En uno de los puntos más emblemáticos de la mítica Plaza Tiananmén de Pekín, durante la celebración del Día Nacional de la República Popular China de 2025. Foto Sergi Lara





































