Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 8 Octubre, 2013

Debemos cuidar con recelo nuestras mejores mentes. Apostar por un sistema nacional de incentivos a la atracción, retención y fomento de nuevos talentos científicos


Reflexiones

Viva la ciencia

Invertir en ciencia y tecnología paga con creces a mediano y largo plazo.
Ciertamente, los costarricenses requerimos de un sistema nacional de innovación fortalecido y de mejorar sustantivamente, los mecanismos de rendición de cuentas que tienen nuestras universidades públicas, hoy por hoy, los lugares donde se concentra más del 80% de la inversión del país en materia de ciencia y tecnología.


La ciencia pura y sus aplicaciones en materia de tecnología o ciencia aplicada no son separables, la una es parte del ecosistema de la otra. Es imposible tener buenos formadores en matemática en nuestros colegios si no tenemos buenos matemáticos en nuestras universidades. Es poco probable que tengamos buenos profesores de ciencias en los colegios, si no tenemos buenos físicos, químicos, biólogos en nuestras universidades.
Poco hacemos con pensar que todo tiene que terminar en una patente o en una empresa productiva, el conocimiento científico tiene múltiples aplicaciones y el ecosistema científico y tecnológico crece en entornos no necesariamente motivados por el lucro, espacios interactivos de aprendizaje que tienen que protegerse para que, al igual que se protegen los lugares donde nacen y crecen los peces, se fortalezcan para luego formar parte de la cadena alimenticia o en el caso de la ciencia, para que puedan aplicarse al sector productivo. La inversión debe incrementarse sustantivamente en todos los niveles, la ciencia básica y la formación de nuevos científicos, la aplicación de la ciencia con nuevos laboratorios e infraestructura, y por supuesto, la innovación y la transferencia al sector productivo de capacidades para aumentar su productividad.
La ciencia es entonces el inicio de un ecosistema muy delicado y complejo. Invertir en ella es como comprar un seguro contra las distintas enfermedades que puede tener nuestra sociedad.
Ciertamente, debemos ser pacientes y cuidar con recelo nuestras mejores mentes. Apostar por un sistema nacional de incentivos a la atracción, retención y fomento de nuevos talentos científicos es también una función pública esencial. Al igual que los buenos políticos y visionarios líderes, los científicos son tan escasos como estratégicos para el país. Es por eso que el CONICIT en conjunto con el Ministerio de Ciencia y Tecnología, deben crear un programa que garantice la reproducción del ADN científico y tecnológico de Costa Rica.
En un mundo donde se compite a base de conocimiento, la formación de nuevos científicos y el aporte de ellos en la reproducción de la ciencia y la tecnología se paga con creces, pero como todo, requiere de visión de largo alcance y de personas como Walter Fernández, presidente del CONICIT y profesor emérito de la Escuela de Física de la Universidad de Costa Rica.
Gracias, Don Walter, por su enorme contribución de más de 40 años a la Ciencia costarricense. “Viva la Ciencia”.

Leiner Vargas Alfaro
www.leinervargas.com