Vistiendo la escena
Fotos: Andrea Monge y Shutterstock
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Es responsable, en buena medida, del éxito de una obra ya sea teatro, cine, danza, ópera, televisión.

Es común  que al ir al teatro o ver una película, según nos guste o no, pensemos en el director y en los actores.

Sin embargo, fuera de escena, el conocimiento, la experiencia, el ingenio y la creatividad de diversos profesionales trabajan apasionadamente para cumplir con buena calidad  las expectativas de un público que nunca  espera menos. En “Candilejas” nos enfocamos hoy en una de esas profesiones, muy poco conocidas en profundidad por el público en general: diseñadores de vestuario.

¿Sabe usted lo que hacen estos profesionales cuando el dinero para el montaje es insuficiente?

Por ejemplo, cuando se debe realizar un regio vestido largo, de media cola, de terciopelo,  se puede utilizar tela para cortina, debido a los elevados precios del terciopelo.

Para entrar en tema, penetremos al fascinante mundo de Rolando Trejos, Jefe del Departamento de Vestuario y Coordinador Artístico de la Compañía Nacional de Teatro por 24 años.

El actor o la actriz, se pone su traje de época, perfectamente confeccionado como se usaba entonces, incluidos corsés (prenda interior usada por las mujeres para ceñirse el cuerpo desde debajo del pecho hasta las cadera), zapatos, pelucas, y cualquier otra cosa necesaria.

Ahora sí, le resulta más fácil encarnar el papel que le corresponde en la obra, moverse y comportarse como tal en el escenario, en palabras teatrales: “encontrar el personaje”.

“El vestuario marca no solo la época, la situación económica, social o política del personaje, sino también el ambiente de que se trate”, nos cuenta Trejos.

“Si  una prenda no está bien, no cumple cabalmente con todo eso, el público podría no entender ni dejarse atrapar por la actuación”.
La forma en que se vestían damas y caballeros en el siglo XVII, por ejemplo, habla mucho de la coquetería de hombres  y mujeres de esa época. Esos trajes obligaban a moverse de cierta forma según el ambiente y la circunstancia.

Quien dirige un montaje debe indicar al diseñador del vestuario lo que quiere y, en algunos casos, escucha también y adopta sus sugerencias.

Sin embargo, no siempre ocurre así, y se debe cumplir estrictamente con lo pedido por la dirección, aunque luego, en el programa de mano, aparezca el nombre del diseñador del vestuario y el público en muchos casos tienda a considerarlos responsables absolutos del resultado.

Se trata en realidad de un delicado trabajo en equipo donde el público debe ser el beneficiado final, aunque no esté consciente de ello cuando esta absorto en la acción, frente al escenario.

No falta quien, entre ese público, piense que algunas piezas del vestuario han sido adquiridas en el exterior, cuando en realidad son realizadas en el país con materiales ingeniosamente conseguidos aquí, comenta Trejos.

Su trabajo durante tantos años, ha sido reconocido en muchas oportunidades con premios. Recientemente, con el “Premio Nacional de Diseño”.

El inicio de sus estudios fue en Relaciones Internacionales en la Universidad Nacional. Sin embargo, pronto descubrió que lo suyo era el teatro, aunque tenía claro que no era la actuación  lo que le interesaba.

Su trayectoria en Costa Rica incluye, entre un sinnúmero de montajes teatrales, haber sido asistente de vestuarista durante la filmación de El dorado, filme español rodado en nuestro país bajo la dirección de Carlos Saura.

En México, Trejos trabajó en vestuarios para películas y telenovelas y a su regreso al país se reincorpora a la Compañía Nacional de Teatro, de donde había salido con un permiso.

Una profesión poco conocida esta, sin duda, en la que podremos pensar en nuestra próxima visita al fantástico mundo del teatro.

Carmen Juncos y Ricardo Sossa
Redactores y Editores Jefes

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