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Viejas recetas, nuevas estrategias

Jorge Martínez Esquivel
Coordinador Servicios de Información

Algo valioso de la crisis es el impulso a ordenar los pensamientos, los planes y estrategias. Esto está ocurriendo en el mercado de valores internacional.
Nuestro escenario, aunque no está en crisis, sí está en una coyuntura de cambio. Los inversionistas, asesores de inversión y emisores acostumbrados a una tendencia de alza en los precios de los títulos valores, los bienes inmobiliarios y el tipo de cambio, ahora replantean sus acciones ante los ajustes correctivos y la mayor volatilidad. En este entorno es importante considerar algunas lecciones que la historia del mercado de valores nos brinda.
Los inversionistas deben asimilar los cambios utilizando la receta más vieja pero la más útil: la diversificación. Cuando los precios de los activos se mueven en una tendencia positiva, se presenta la tentación de comprar mayoritariamente del activo que más crece.
Pero, en otra situación de mercado puede ser un grave error. La diversificación debe plantearse por moneda, por plazo, por emisor y por mercado.
Otro aspecto importante que los inversionistas deben considerar es no tomar decisiones apresuradas ante los ajustes. Las crisis que se presentaron en la década de los 70, en 1987 y en 2000 dejaron claro que los que vendieron y salieron de sus inversiones rápidamente fueron los que más perdieron. Esperar el ajuste y la recuperación en un tiempo prudencial, acorde a su plan de inversión y portafolio, siempre fue la mejor opción.
Por su parte, los asesores de inversiones tienen un momento oportuno para diferenciarse por su conocimiento y capacidad de análisis. El estudio adecuado de las características y necesidades de sus clientes, especialmente la tolerancia a la volatilidad, permitirán plantear portafolios más ajustados al perfil del cliente.
Analizar las características de los títulos valores, su variabilidad, sensibilidad, liquidez, bursatilidad y diferenciar claramente entre estas, permitirá recomendar apropiadamente un título valor o un fondo de inversión a un cliente específico.
Finalmente, los emisores tienen que elegir entre opciones como: acciones o bonos, mediano o largo plazo, deuda fija o variable. La decisión debe provenir de una detallada lectura del mercado y de las características de la empresa, su flujo de efectivo y capacidad futura de generar valor.
Ello anterior sin olvidar que la transparencia y prontitud al revelar los datos de la compañía, son siempre valorados por el mercado. Se podría resumir que la diversificación, el análisis y la transparencia son viejas recetas presentes, al replantear las estrategias en el mercado de valores.
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