Veinteañeros retirados opacan bola de cristal laboral de Yellen
Las autoridades monetarias junto con Janet Yellen tratan de hacer estimaciones al respecto, así como sobre las perspectivas de la inflación, en momentos en que evalúan el cronograma de los próximos aumentos de la tasa de interés. Bloomberg/La República
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 ¿Cómo es que más gente se retira apenas pasados los 20 años? ¿Por qué los hombres de mediana edad se convierten en padres de jornada completa en el hogar? ¿Qué otra cosa aparte de enfermedades, hijos o estudios hace que las mujeres se mantengan al margen de la fuerza de trabajo?
Esas son algunas de las preguntas que plantea un nuevo informe de la Oficina de Estadísticas Laborales —BLS, por la sigla en inglés—, que muestra que en el transcurso de los últimos diez años se han producido cambios en los motivos por los cuales la gente continúa fuera de la fuerza laboral.
Encontrar las respuestas es clave para la Reserva Federal de los Estados Unidos a medida que establece los contornos de un mercado laboral cuyo pronóstico se vuelve más difícil con el envejecimiento de los babyboomers y el cambio de prioridades de los hogares.
En líneas generales, la oficina determinó que el 35% de la población estadounidense no integró la fuerza de trabajo en 2015, más que el 31,3% de diez años antes.
Se considera que una persona está al margen de la fuerza laboral si no tiene empleo ni lo busca, a diferencia del índice oficial de desempleo, que registra a quienes no tienen empleo pero lo buscan de forma activa.
Las cifras también revelan más sobre las nuevas razones por las que algunas personas renuncian a cobrar un salario. En los grupos de todas las edades, por ejemplo, más personas mencionaron el retiro como motivo para estar fuera de la fuerza de trabajo, y no se trata sólo de gente mayor.
En el caso de los estadounidenses de entre 20 y 24 años, el porcentaje de quienes no trabajaron en la última década porque cursaban estudios se incrementó —de forma previsible— durante los diez años que comprendieron la Gran Recesión.
Lo que resulta más raro es que el porcentaje de personas de entre 20 y 24 años que dicen que están retiradas se duplicó desde 2004 hasta 2014.
También aumentan otros motivos para no trabajar. Más hombres de entre 25 y 54 años mencionaron responsabilidades domésticas, mientras que las mujeres del mismo grupo de edad cada vez mencionan más enfermedad o estudios como principales causas.
Los datos también indican, lo cual tal vez no resulte una sorpresa, que, en comparación con quienes tienen un título universitario, es tres veces más probable que los hombres y mujeres que no completaron los estudios secundarios estén al margen de la fuerza laboral.
Los cambios demográficos no son las únicas piezas del rompecabezas que han cambiado el panorama del empleo desde 2004.
El informe de la BLS indica que, en el caso de los hombres veteranos de guerra de entre 25 y 54 años, la cantidad que informó sobre una discapacidad relacionada con el servicio creció a 1,2 millones en 2014, mientras que había sido de 726 mil en 2003. Ese incremento coincide con el combate de los efectivos estadounidenses en Irak y Afganistán.
El hecho de que haya menos gente dispuesta a o en condiciones de trabajar podría derivar en una escasez de mano de obra, lo que conduciría a aumentos salariales y presiones inflacionarias a mayor plazo, según el economista de la Universidad de Princeton Alan Blinder, un ex vicepresidente de la Fed.
“Con el tiempo nos iremos quedando sin mano de obra”, dijo Blinder el 31 de diciembre en Bloomberg Television.
Entender por qué la gente no trabaja —y si se trata de algo permanente o temporario— es importante para la Fed.
Las autoridades tratan de hacer estimaciones al respecto, así como sobre las perspectivas de la inflación, en momentos en que evalúan el cronograma de los próximos aumentos de la tasa de interés.


 

 

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