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Valorar la honestidad

En un esfuerzo por intentar mejorar los hábitos de los costarricenses que en la actualidad conducen infringiendo las leyes y provocando por ello accidentes de tránsito, serán nombrados 400 nuevos oficiales. Además se han modificado las multas o sanciones para quienes irrespetan dicha ley.
Sin duda es necesario hacer algo para que nuestras calles dejen de ser escenario de muertes y lesiones a causa de la irresponsabilidad de quienes conducen en forma temeraria. Los accidentes no han mermado en el país aunque se haya detectado a menos personas ebrias en situaciones específicas como las recientes fiestas en Palmares.
El exceso de velocidad, los falsos adelantamientos y el irrespeto a las señales, entre otras causas, siguen siendo características de muchos de los conductores que convierten en un peligro las vías públicas aun para quienes conducen sus vehículos automotores con responsabilidad y prudencia.
No obstante, llama la atención que el salario que tendrán los nuevos oficiales de tránsito será menor al valor de una multa por ebriedad, según lo informa una nota de LA REPUBLICA hoy.
Esto obliga a volver sobre un tema que, aunque parezca trillado, es indispensable para un verdadero intento de mitigar el problema. La relación entre el valor de las multas y los salarios de esos funcionarios puede convertirse en un detonante de mayor corrupción.
No por demasiado obvio podemos dejar de resaltar que si los oficiales y la nueva unidad creada para detectar actos deshonestos no cuentan con la adecuada formación, buenos salarios y tecnología para descubrir los casos y vigilar su propio funcionamiento, es probable que no se tenga más que un aumento en el gasto y en la corrupción.
Las soluciones a este problema exigen un estudio a fondo y medidas de comprobada eficacia (la tecnología hoy debería utilizarse para apoyar este trabajo), de lo contrario, solo estaremos, a lo sumo, aumentando el empleo pero no cambiando los malos hábitos de los conductores. Recordemos que en este país no faltan leyes sino sanciones para su incumplimiento y controles para evitar la corrupción.
Mientras la sociedad como un todo no retome la honestidad como forma de vida, deberán utilizarse la tecnología y otros métodos para delatar y castigar corruptos.
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