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Miércoles 30 Septiembre, 2009

Una tarea impostergable

Es claro que el sector energía —electricidad e hidrocarburos— es estratégico para el desarrollo nacional. El crecimiento insostenible de la demanda energética puede dar al traste con la planificación económica y ambiental, el ordenamiento territorial y por supuesto poner en jaque la competitividad del país. Entre los principales retos del sector está el desarrollo institucional y regulatorio apropiado que garantice las oportunidades de innovación y competitividad de los subsectores y al mismo tiempo, permita mantener e inclusive mejorar las condiciones del medio ambiente, garantizando seguridad y calidad de los servicios.
Luego de una primera lectura a los proyectos de ley general de energía y ley de fortalecimiento a las entidades públicas que participan en el sector energía, actualmente en discusión en la Asamblea Legislativa, tengo algunas dudas razonables, sobre el modelo planteado por dicho combo legal, como respuesta a los desafíos de futuro del sector.
A continuación tres interrogantes básicas sobre el proyecto y su incapacidad para responder adecuadamente a los retos del sector energía.
Primero, se parte de la necesidad de mejorar la inversión futura para abastecer una creciente demanda, propiciando el uso de fuentes de energía limpias —renovables—. Claramente lo plasmado en el proyecto no garantiza este objetivo, al pasar de un sistema de control público regulado a un sistema mixto, de dobles mercados —mayorista y de contratos— que no garantiza que la futura energía a incorporar al sistema sea basada en fuentes limpias, por el contrario, dados los incentivos del mercado creado, lo que propicia es un incentivo mayor para la generación con fuentes térmicas, a contrapelo a las fuentes limpias o renovables.
Segundo, el proyecto involucra trasladar los incentivos económicos del sistema de regulación basado en costos medios o costos incrementales de largo plazo en generación a un sistema basado en costos marginales, que aunado a la segmentación del mercado de grandes consumidores, propicia un aumento en el costo de la tarifa promedio de energía, teniendo como consecuencia un aumento sistemático en las tarifas para los pequeños consumidores de energía.
Tercero, a pesar de las palabras bonitas en los objetivos e introducción de los proyectos en materia de sostenibilidad ambiental del sector, no existe ningún artículo que haga valer la incorporación en precios de mercado de las externalidades existentes en el sector energía, tanto en el ámbito positivo, como en los aspectos negativos.
Lo anterior hace de los proyectos planteados, un problema futuro para enfrentar como país el tema de cambio climático.
Por lo anterior, si se quiere enfrentar con éxito los desafíos del sector energético costarricense, es prudente y absolutamente necesaria una revisión profunda del combo de ley energética actualmente en discusión en la Asamblea Legislativa.

Leiner Vargas Alfaro
Economista CINPE-UNA
[email protected]
Proyecto REINA (Regulación, innovación y ambiente)
Blog: www.reflexiones10.wordpress.com