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Lunes 6 Octubre, 2014

Al liberar del gravamen de impuestos la importación de bienes, era un hecho que los impuestos exonerados algún día le harían falta al fisco


Una simple percepción política

Se me vienen a la memoria las célebres palabras de la exministra de Seguridad Pública, Janina del Vecchio, cuando decía que la inseguridad ciudadana era una simple percepción de los ciudadanos y no la obvia realidad que sufrimos durante su triste gestión 2008-2010.
Por eso mismo me causa indignación escuchar al expresidente Óscar Arias Sánchez ofreciendo su ayuda y recomendaciones al actual gobierno. Será que la memoria del exmandatario le está fallando seriamente y ha olvidado que él fue parte del problema y del desastre fiscal que hoy enfrenta nuestro país.
Me gustaría recordarle a don Óscar que durante su primera administración, en 1989, él firmó el segundo Programa de Ajuste Estructural, mejor conocido como PAE II y que, como es de todos conocido, no contribuyó en mejora alguna a la situación económica del país, más bien convirtió al estado costarricense, del modelo benefactor social, a un Estado neoliberal no interventor, pero sí benefactor de muchos bolsillos políticos.
Recordarle también que su política de seguridad ciudadana abrió de par en par las fronteras de Costa Rica, eliminando los cuerpos policiales fronterizos y permitiendo el posible ingreso de mafias y carteles del crimen organizado que hoy golpean fuertemente la seguridad y la paz del país.
Don Óscar, usted, en su segunda administración, fue claro en su objetivo político que era la aprobación de los diferentes tratados de libre comercio, sobre todo el firmado con Estados Unidos. Para conseguir la aprobación de ese tratado tanto usted como su gabinete ofrecieron el cielo y la tierra, mayor inversión, mayores y mejores puestos de trabajo por ejemplo.
La historia recordará muchos años estas palabras que salieron de su boca: “Los que hoy vienen en bicicleta, con el TLC vendrán en motocicleta BMW, y los que vienen en un Hyundai, vendrán en un Mercedes Benz, en esto consiste el desarrollo".
Desde entonces seguimos esperando las ventajas y beneficios que nos iba a traer dicho convenio.
Siempre me sorprendió que nadie pensara que, al liberar del gravamen de impuestos la importación de bienes, era un hecho que los impuestos exonerados, algún día le harían falta al fisco y por consiguiente, terminaríamos los ciudadanos pagando más impuestos para cubrir ese enorme faltante.
Don Óscar olvida las multas e indemnizaciones que su gobierno nos endosó a los costarricenses, como el caso OAS, a quién se pagó la módica suma de ¢17 mil millones.
Yo, que no soy culpable como usted del déficit fiscal, sí tengo una propuesta concreta para la difícil situación fiscal del país y es esta:
De modo responsable, se tiene que aprobar un presupuesto público que no sea más alto que los ingresos disponibles. A este desorden fiscal hay que ponerle un alto. Cada institución del estado deberá redefinir sus prioridades y ajustar su operación a esta realidad. Existen ministerios, viceministerios, programas y partidas superfluas que nada aportan al país y el Estado, los costarricenses podremos sobrevivir sin problemas prescindiendo de ellas.
Entonces sí que el déficit fiscal pasará a ser una simple percepción política y dejará de ser una carga más para el golpeado bolsillo de los costarricenses.

David Jiménez Ramírez