Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

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Miércoles 21 Septiembre, 2016

Hasta el lunes, Óscar Arias llevaba ventaja en todo tipo de consultas que se hacían sobre posibles candidatos, en las diferentes encuestas que se han publicado

Pizarrón

¿Una retirada estratégica?

Sin lugar a dudas, todo el país político esperaba el pronunciamiento del pasado lunes 19 del Dr. Óscar Arias Sánchez, sobre si aceptaría presentar su nombre para aspirar como precandidato electoral, dentro del Partido Liberación Nacional, y de haber sido posible, en caso de que hubiera postulado, a la candidatura oficial del Partido Liberación Nacional, para las elecciones de 2018, si ganaba la convención interna de Liberación Nacional.

Hasta el lunes, Óscar Arias llevaba ventaja en todo tipo de consultas que se hacían sobre posibles candidatos, en las diferentes encuestas que se han publicado, respecto a los candidatos internos de Liberación Nacional, y también ventaja sobre los candidatos externos de los otros partidos, o de los que suenan ya como posibles candidatos y precandidatos.
De hecho, todos los aspirantes, en todos los partidos políticos, corrían detrás de Óscar Arias, por ver cómo lo alcanzaban, se igualaban a él y lo superaban.


Óscar Arias habló el lunes. Está claro en su discurso, también publicado el martes en la prensa, lo siguiente:
1.- Que él ha pensado mucho si debe regresar a la política, ante distintas solicitudes y apoyos que ha recibido en ese sentido.
2.- Que agradece ese apoyo y afecto recibidos y mostrados.
3.- Que ha sopesado la contribución que todavía puede hacer al país, frente a la necesidad de impulsar una nueva generación de líderes nacionales.
4.- Que piensa no para los próximos cuatro años, sino que lo hace para los próximos 40.
5.- Que considera que aún tiene suficientes fuerzas y suficientes ideas para servir nuevamente.
6.- Que el país necesita nuevos liderazgos y que los líderes deben procurar formar y gestar nuevos liderazgos.
7.- Cree que hay que dar espacio a líderes que vienen, sin mencionar a ninguno, por lo que por ahora, opta por hacerse a un lado, razón por la cual no presentará su nombre para una nueva candidatura presidencial.
8.- La razón más importante por la cual decide apartarse es porque hay una gran ingobernabilidad en el país, no porque existan grupos opositores, sino porque hay segmentos de la oposición que hacen todo lo posible por entrabar la gestión pública, la gobernabilidad y la posibilidad de que el gobierno, de cualquier partido, pueda cumplir sus promesas electorales, paralizando la dirección que el pueblo deposita en las urnas.
9- Indicó que para él ningún partido, ni siquiera Liberación Nacional, ni ningún grupo social, tiene el monopolio de la honestidad, del patriotismo, de la buena intención y el amor a Costa Rica.
10.- Que hay que superar la intransigencia política existente, hay que desterrar la mezquindad del debate político y mirar hacia delante pensando en grande.
11.- Que hay muchas formas de trabajar por Costa Rica y que en este sentido seguirá opinando sobre la realidad del país e impulsando las causas en las que cree.
12.- Seguirá promoviendo la necesidad de aprobar reformas educativas para elevar la calidad de enseñanza.
13.- Seguirá insistiendo en la necesidad de modernizar la economía nacional, de que se invierta en infraestructura, de que Costa Rica se inserte en los mercados globales, de que se eleve la competitividad, se acelere la productividad y se reduzcan las desigualdades.
14.- Que seguirá luchando por la paz y el desarme.
15.- Señaló que los problemas que enfrenta el país son a mediano y largo plazo.
16.- Que hay que elevar el nivel de la política para que los más capaces, los más preparados y los más honestos participen.
17.- Que lo que está el juego es el sistema democrático.
18.- Que hay que animar a los jóvenes para que asuman el timón de la Patria y para transformarla.
19.- Que la Costa Rica del futuro sea fruto de esta acción transformadora.
Estos fueron los elementos esenciales del discurso de Óscar Arias.
Considerando las numerosas e intensas reuniones que tuvo de consultas e intercambios de opiniones con diversos líderes políticos, valorando la posibilidad de su participación como candidato presidencial, es claro que no logró el apoyo suficiente para estos propósitos que él podría haber asumido, de haber tenido apoyo a una gestión futura de gobierno.
De allí, que lo que correspondía, en este momento, era da un paso a un lado, no un paso atrás. Como él mismo había dicho: no necesitaba una tercera plaquita en su óleo en el Salón de Presidentes que hay en la Asamblea Legislativa. Si él asumía el compromiso de una campaña era para trata de gobernar y resolver problemas, no solo para administrar o gestionar los dificultosos presupuestos nacionales como se aprueban.
Óscar Arias tan solo ha dejado el camino para que el resto de precandidatos y candidatos, hasta ahora existentes, corran detrás de su trillo, alcancen el lugar que él llevaba, y sin dejar de enfrentar estos retos, por él planteados, ofrezcan soluciones y propuestas atractivas, dignas de enamorar al electorado nacional, y de sentar las bases para una gobernabilidad posible para cualquiera de los candidatos, y partido, que logre la Presidencia de la República en 2018.
De allí que su planteamiento ha sido una retirada estratégica para un gran movimiento político táctico nacional.
Para los opositores envenenados antiaristas que se alegran de su retiro, tan solo es también un alegrón de burro, como dice nuestro pueblo. Por ahora, después del discurso del pasado lunes, habrá Óscar Arias para rato… hasta 2018, por lo menos.