Un vistazo partidario
2016 y 2017, años electorales, serán determinantes, pero la premisa de que por la víspera se saca el día siempre tie...
2016 y 2017, años electorales, serán determinantes, pero la premisa de que por la víspera se saca el día siempre tiene vigencia
La Asamblea Legislativa es escenario propicio para que los partidos políticos se muestren, tanto en pensamiento como en su “brazo” político, acción. Sobre la base de los dos primeros años (2014-2015) quisiera aventurarme a plantear el futuro escenario político-electoral.
Observo tres partidos fortalecidos de cara a procesos electorales cercanos: PUSC, FA y PLN, dos en franco deterioro: PAC y ML; y los otros cuatro sin mayor proyección.
El PUSC, a pesar de las diferencias con dos diputados, J. Rodríguez y H. Vargas, se muestra sólido en sus posiciones históricas, un partido de centro derecha y consecuente con la prédica socialcristiana, en franca reposición política.
En 2014 estableció alianza con el Poder Ejecutivo que inteligentemente presentó como un aval a la decisión electoral. En 2015 cambió de aliados y logró la Presidencia de la Asamblea Legislativa, que le da mucha visibilidad.
El hoy Secretario del PUSC, Rodolfo Piza, bien evaluado en el último proceso electoral, se presentará en las elecciones 2018, empero, en esta ocasión el fortalecimiento del partido abre la puerta a una dura competencia.
Podríamos ver a Rafael Ortiz, quien se ha lucido como Presidente del parlamento, así como a Pedro Muñoz, presidente del PUSC, o al joven y experimentado diputado Gerardo Vargas.
La fracción del PLN tiene diferencias, con madurez política las disimula para salir con posiciones colegiadas que le fortalecen. Recibe influencia de varios ex Presidentes de la República, pero solo dos son determinantes: José M. Figueres y Óscar Arias.
Figueres con el “sombrero” de presidente PLN ha sido hábil y se ha fortalecido en su gestión, hoy posicionado ante la percepción pública como candidato 2018, que se acentúa con la pasividad mostrada por Arias, la cual tiene a muchos “quietos en primera”, a espera de un banderazo orientador.
El PLN es protagonista en la política nacional, pero debe decidir con claridad sus objetivos políticos futuros; requiere mucho más que un candidato resucitador o un cambio de imagen.
El FA muestra una fracción homogénea, sin grandes luces, pero compacta. Aceptan el liderazgo de José M. Villalta, su única carta reconocida, para enfrentar el 2018 con posibilidad de éxito. El problema de Villalta radica en que no amplía su radio de empatía, se limita en demasía a su “clientela”. En su reciente presencia en Canal 7 actuó torpemente para el coro y se deslució con actitud grosera hacia Figueres, mostrándose políticamente inmaduro. Gesto que puede ser interpretado como falta de educación o grosería, pero que en su nicho seguramente fue de aplauso total, pero que no le permitirá crecer.
El PAC difícilmente podrá ser protagonista a corto plazo. Su mala gestión en el Ejecutivo, sumada a las constantes desavenencias de la fracción legislativa y a un partido dividido, le pasara a cobro en 2018 una factura en números rojos que en su totalidad llevará el membrete PAC.
El ML, el gran derrotado 2014 y castigado por estafar al TSE, como de costumbre padece transfuguismo parlamentario. Otto Guevara nuevamente se muestra como buen diputado, pero no tiene ya el fuelle ni la empatía ciudadana para defender las ideas liberales que tienen adeptos en el país, pero que ya no se sienten cómodos con él como portada.
Falta mucho por ver, 2016 y 2017, años electorales, serán determinantes, pero la premisa de que por la víspera se saca el día siempre tiene vigencia.
Claudio Alpízar Otoya
Sin tregua