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Martes 12 Abril, 2016

 Ese era él, un hombre que como un simple ciudadano caminó varias cuadras brindándome enseñanza, enseñanza sincera

Un Presidente a la tica

Llegaba a la vieja Casa Presidencial, frente al Parque Nacional una tarde de febrero de 1970. Cita con el señor Presidente. Era una bellísima tarde, los celajes iluminaban el ambiente y olían a fragancia de esperanza. Habíamos formado la Asociación Costarricense de Ingenieros Químicos, eligiéndome su primer Presidente. Nos apadrinaba la Asociación Mexicana. Don José Joaquín era el invitado de honor. Sorpresa inmensa cuando me dice: Aguilar, la noche esta bellísima, por qué no nos vamos caminando y así aprovechamos para conversar un rato. Siempre sus conversaciones eran enseñanzas. También afloraba su carácter humilde, sincero, bonachón, común en muchos grandes hombres a mediados del siglo pasado. Me sentía muy orgulloso de caminar con el Presidente pero también estaba cohibido. Pedí disculpas por cualquier inconveniente porque la fiesta la realizábamos con pocos recursos. Sonrió y dijo: “las cosas entre más simples, son a veces las más hermosas”. De ahí en adelante empezó un monólogo. Yo escuchaba atentamente. Eran palabras sabias para aprender virtudes y para comprender que cuando el hombre es hombre, cuando es humano, cuando habla con sinceridad y sus palabras emanan del corazón y no solo de la mente, suenan a música celestial. Comentó que era importante que los profesionales se organizaran. Que su principal carrera, había sido la enseñanza y la presidencia un honor. Que había llegado ahí por el destino y no porque la hubiera perseguido. Habló de la enseñanza que había obtenido conversando con el pueblo.
Una de las pocas preguntas que hice fue si le gustaría volver a ser Presidente, a lo cual me contestó con un rotundo no. He hecho todo lo posible, todo lo que ha estado a mi alcance para que la armonía y la paz perduren en este país pero es muy conveniente que las nuevas generaciones tengan representatividad en el manejo de la patria. Ustedes son una nueva generación, que tiene que ponerse a trabajar con sinceridad, con honestidad, para seguir buscando el mejoramiento de los más.


Fueron unas de las lecciones más hermosas que he tenido. Buscar el bien común, lo mejor para todos.
Ingresamos en el viejo Club Unión, aquel lindo edificio. Ahí nos esperaban los amigos mexicanos y los colegas costarricenses. Fue un impacto grande para los mexicanos que el Presidente de la República estuviese ahí departiendo amigablemente, saludándolos y dándoles la bienvenida. Cuando reciprocamos la visita a México el Presidente de la Asociación de Ingenieros Químicos de México dijo: “somos un gran conglomerado, representamos un grupo de enorme importancia, hemos desarrollado una industria poderosa y eficiente, sin embargo esta noche no tenemos aquí a un Presidente de la República que nos hable de las bondades del ser humano como lo hiciera ese gran Presidente que tienen ustedes, ticos, don José Joaquín Trejos Fernández”.
Ese era él, un hombre que como un simple ciudadano caminó varias cuadras brindándome enseñanza, enseñanza sincera. Ese era un Presidente a la tica.

Ing. José Francisco Aguilar S. - Presidente Club Unión S.A.