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En lo que a salud pública se refiere, la negligencia es imperdonable

Un nuevo reto

Celebrábamos, el jueves pasado en este espacio, el respiro que nos trae la Organización Mundial de la Salud (OMS), al declarar la gripe A H1N1 en estado postpandémico, así como el acierto de nuestras autoridades en el manejo de la emergencia.
Es bueno advertir que aún pueden surgir brotes del virus A H1N1, por lo que no debemos bajar la guardia.
Quedan aún por resolver las críticas recibidas por la OMS por haber sembrado supuestamente una alarma desmedida y causado que los gobiernos gastaran millones en vacunas no utilizadas y productos esterilizantes.
Pero hoy nos ocupa otra amenaza que se cierne sobre Costa Rica, el crecimiento en un 600% en los casos de dengue.
Esta enfermedad puede ser contraída varias veces por una misma persona y las infecciones secundarias tienen mayor probabilidad de convertirse en la de tipo hemorrágico, que es la más letal.
Las causas del aumento en dengue varían, algunas están en manos de la población, como el manejo adecuado de desechos, el uso de repelentes y ropas protectoras, eliminar recipientes donde los mosquitos se crían, etcétera.
Otras, las más determinantes, son responsabilidad de las autoridades, cambios demográficos como las migraciones; urbanización descontrolada frecuentemente acompañada por viviendas pobres, deficiente suministro de agua, falta de alcantarillado, y pobres o inexistentes servicios de salud.
Son función de los gobiernos el control de las poblaciones de mosquitos, los proyectos para mejorar el drenaje y aumentar el suministro de agua a fin de reducir la necesidad de mantener recipientes llenos en los hogares.
El control de cualquier enfermedad requiere métodos integrados entre la participación comunitaria y la acción del gobierno. No existe otra manera de actuar en lo que a salud pública se refiere, la negligencia en estos casos es imperdonable.
Aún resuenan las palabras que pronunció en agosto del año pasado la doctora Margaret Chan, directora general de la OMS refiriéndose al virus A H1N1, “tenemos que prepararnos para lo peor, deseando que ocurra lo mejor”. Esperemos que esta sentencia no se haga buena para el dengue.

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