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Lunes 14 Diciembre, 2015

Apoyar el fortalecimiento de las Áreas Marinas de Pesca Responsable es un reto pero también una esperanza para las poblaciones costeras, y la población en general

Un modelo para gestión sostenible de recursos pesqueros

Durante muchos años hemos observado cómo la sobreexplotación de los mares ha disminuido poblaciones de peces de valor comercial y ecológico para la vida marina.
Como resultado, los pescadores han sufrido escasez de recurso pesquero y pareciera que, si no actuamos con urgencia, la carencia de mares ecológicamente estables también podrían sufrirla las futuras generaciones.


Para contribuir a mejorar esta situación, se ha impulsado en nuestro país el proyecto Golfos, financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial a través del Banco Interamericano de Desarrollo, ejecutado por MarViva y cuyo beneficiario es el Sistema Nacional de Áreas de Conservación.
El proyecto impulsa la gobernanza de las Áreas Marinas de Uso Múltiple para beneficiar a las comunidades costeras. Uno de los resultados más importantes del proyecto ha sido el fortalecimiento de las Áreas Marinas de Pesca Responsable en el Golfo de Nicoya.
La pesca responsable se caracteriza por el uso de técnicas y artes selectivas de captura, las cuales permiten el aprovechamiento del recurso pesquero sin dañar incidental o accidentalmente otras especies que comparten el hábitat marino.
El proyecto ha colocado boyas que permiten ubicar claramente los límites de Áreas Marinas de Pesca Responsable, ha remodelado e instalado centros de acopio removibles, desarrolló un programa de capacitación sobre pesca responsable y ha contribuido al desarrollo de proyectos productivos en estas áreas.
Dentro de estas áreas se promueve el uso de cuerdas y anzuelos, y en los casos que se permite el uso de redes se deben utilizar tamaños de malla que dejan escapar a peces juveniles que más tarde van a poder repoblar la zona.
Un error frecuente de la práctica conservacionista era excluir a las personas locales del proceso de protección. Hoy, esta visión está siendo superada y cada vez es más frecuente que la conservación sea impulsada y sostenida por las mismas personas locales.
Este es el caso de más de 250 pescadores de las comunidades de Palito y Montero en isla Chira, puerto Níspero, Costa de Pájaros, Paquera e isla Venado, quienes podrán hacer un aprovechamiento responsable del recurso pesquero, al tiempo que se han comprometido a proteger y vigilar el buen estado del área designada.
Las comunidades se han apropiado de la lógica de conservación de las zonas marinas de pesca responsable. Así, cualquier pescador con licencia y que cumpla con las obligaciones para ejercer la pesca sostenible puede entrar en la ecuación de usuarios del recurso marino costero.
Lo que se está logrando es abrir espacios para la participación y la inclusión social en el territorio marino, por parte de comunidades costeras altamente vulnerables.
En este sentido, apoyar el fortalecimiento de las Áreas Marinas de Pesca Responsable es un reto pero también una esperanza para las poblaciones costeras, los consumidores y la población en general que se beneficia de los esfuerzos y prácticas pesqueras sostenibles en nuestros mares.

Francisco Pizarro Bustos
Coordinador Proyecto