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Aun en situaciones tan sensibles como el juicio que condenó ayer al ex presidente Calderón Fournier, el respeto, orden y democracia deben continuar

Un juicio histórico de cara a elecciones

Los jueces dictaron sentencia y condenaron al ex presidente Rafael Angel Calderón por peculado. La condena significa cinco años de cárcel para el ex mandatario.
Calderón por su parte afirmó ayer a la prensa que llevará este proceso judicial a una siguiente etapa, en la Sala de Casación Penal, por lo que, si esto ocurre, habría que esperar una nueva sentencia. Incluso expresó la posibilidad de llevar el asunto, si fuera el caso, más allá de nuestras fronteras, a la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

No obstante, la vida nacional continúa en Costa Rica en una demostración de que aun en situaciones tan sensibles como este juicio, reina el respeto al orden institucional y jurídico.

Lo anterior lo decimos porque paralelamente a este proceso judicial se lleva a cabo en el país un calendario político electoral con miras a los comicios presidenciales del próximo febrero de 2010. Pensamos que lo mejor hubiera sido que este juicio no coincidiera con la campaña política.

Sin embargo, todo sigue su camino. Rafael Angel Calderón ya tomó sus decisiones y ayer mismo anunció que abandona por ahora su aspiración de volver a ser presidente de este país. El PUSC, su partido político, por su parte, deberá analizar las cosas y tomar también decisiones.

Lo importante es que no por estas coincidencias, ni por las consecuencias de la sentencia dictada ayer por los jueces, se rompe el orden del país, ni se suscita ningún tipo de acción inconveniente o propiciadora de la alteración de la paz.

Es el régimen democrático demostrando cómo es que hasta las cosas extremas deben debatirse y resolverse en paz.

Este proceso judicial tan estrechamente ligado a la política partidista nacional, tiene un fuerte impacto sobre ella. Pero lo trascendente es que los costarricenses continuarán teniendo la libertad de elegir nuevo gobierno en las próximas elecciones, en un acto libre y soberano.

Lo importante no son los escollos, sino aprender de ellos y madurar. Costa Rica como un todo, más allá de las pasiones políticas que rodean a las elecciones cada cuatro años, debe crecer en democracia y fortalecerse en transparencia y derechos humanos.
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