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Jueves 27 Enero, 2011


Cabe resaltar que para gran parte de los sobrevivientes del Holocausto, todos los días son un día de recordación de las víctimas

Un día para recordar

Un 27 de enero hace 66 años, el ejército soviético liberó el campo de exterminio de Auschwitz en Polonia, donde fueron asesinadas más de un millón de personas, en su mayoría judías. Auschwitz formaba parte de la maquinaria de exterminio nazi, destinada a aniquilar al pueblo judío y a otros grupos considerados también de raza inferior como los discapacitados, homosexuales, gitanos y opositores del régimen totalitario liderado por Hitler.
En el año 2005, la Asamblea General de la ONU eligió el 27 de enero como el “Día internacional en memoria de las víctimas del Holocausto”, para conmemorar y enseñar lo acontecido “con el fin de ayudar a prevenir actos de genocidio en el futuro”.
Cabe resaltar que para gran parte de los sobrevivientes del Holocausto, todos los días son un día de recordación de las víctimas. Muchas de ellas, sus seres más queridos, fueron hacinadas en ghettos, deportadas en vagones para transporte de ganado, esclavizadas en campos de concentración y asesinadas en cámaras de gas y hornos crematorios.
Si bien las heridas emocionales son las más difíciles de curar, muchos de los sobrevivientes cargan con secuelas físicas, como los números con que fueron marcados en Auschwitz. Más que manejar un inventario, los nazis y sus colaboradores intentaron despojar de humanidad a las víctimas, tratándolas como números y no como personas.
Hay quienes se preguntan por qué, una vez finalizada la guerra, estos sobrevivientes no recurrieron a la cirugía plástica para borrar las tenebrosas marcas. No lo hicieron porque querían ser una prueba viviente de las atrocidades cometidas por los nazis. Temían, con justa razón, que eventualmente se trataría de borrar la evidencia del genocidio perpetrado.
Los nazis intentaron esconder sus abominables actos, pero no lo lograron. Aún así, desde que terminó la Segunda Guerra Mundial, han aparecido múltiples negadores del Holocausto. No bastó con que millones de seres humanos fueran asesinados durante este trágico periodo, sino que estos negadores hacen lo posible por tratar de matar incluso su memoria, tergiversando la historia y divulgando falsa información.
¿Qué motiva a negar un fenómeno tan ampliamente demostrado con evidencias de toda índole? Algunos lo hacen para llamar la atención, llevando la contraria a gobiernos, instituciones y fuentes académicas altamente reconocidas. Otros sueñan con restablecer un régimen nazi en algún lugar del planeta. Sin embargo, los más peligrosos son aquellos que utilizan el clásico argumento antisemita: el Holocausto es un “engaño” o “invento” del pueblo judío para propagar sus intereses en el mundo.
En este último grupo se ubica Mahmoud Ahjmadinejad, anfitrión de encuentros mundiales de negadores del Holocausto. Aunque el presidente de Irán declara su intención de destruir el Estado de Israel y cometer un genocidio, cínicamente asegura que el programa nuclear iraní tiene fines pacíficos. Dado que la mayor concentración de judíos en el mundo se encuentra en el Medio Oriente, no sorprende que las posturas de Ahjmadinejad causen alarma en países como Israel, Alemania, Francia y Estados Unidos, que temen una versión nuclear de la Shoá*, lo cual tendría graves consecuencias para el resto del planeta.

Este 27 de enero recordemos la importancia de educar a las generaciones jóvenes acerca de lo acontecido durante el Holocausto. Particularmente, tengamos presente que el discurso del odio es uno de los factores que preparan el caldo de cultivo para que se pueda perpetrar un genocidio. Justamente por eso resultan tan peligrosas las amenazas y expresiones judeofóbicas del presidente de Irán, que busca, por todos los medios, alcanzar el poder nuclear.

*Término hebreo que se usa para referirse al Holocausto.
Elizabeth Fachler
Céd. 1678054
San José
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